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Pablo González

EN TERRITORIO COMANCHE

Pablo González

Djukic, cumplir sin enamorar

No gusta tras las cristaleras tintadas de Mareo que con todavía dos partidos por delante antes de poner a remojar los callos en los arenales ibicencos, el cadáver de Djukic como entrenador del Sporting sea exhibido impúdicamente al igual que el del personaje de Morgan Freeman en "Sin perdón". Otra cosa es que alguien en el club haga de Clint Eastwood y se líe a tiros para vengar la afrenta. Aunque al menos da la sensación de que en el verde de Leorio, el mismo que un día pudo ser pasto de los adosados, algunos todavía tienen corazón o dominan el arte de las sumas y las restas. Más que nada porque los números que presenta Djukic, y de los que ya presumió no hace mucho, dejan a las claras que ha cumplido: el Sporting sería tercero si solo se sumaran los partidos de su era, con ocho victorias, cinco empates y seis derrotas. Curiosamente, el líder de esta clasificación parcial sería el Tenerife del Pipo Baraja, ¿se acuerdan de él? Pero es que en Gijón no valen las cosas a medias. Y sin olvidar de que Djukic perdió para la feligresía parte de su encanto tras el fiasco en el derbi. Los que mandan quieren caras nuevas y "pasan" de repetir lo sucedido con el Pipo y JA, que acabaron la temporada criticados y empezaron la siguiente con la fecha de caducidad en la frente. Además, en el caso de Djukic el pacto para seguir era alcanzar el play-off. Una cosa es cumplir, y otra enamorar. De ello pueden dar fe unos cuantos: Rubi, Herrera, Baraja, JA, Torrecilla..., ya figuras de cera en el bulevar de los sueños rotos sportinguistas.

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