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José Luis

Patadón a La Ería

José Luis Salinas

Los “motorines”

Sobre el buen momento de Tejera y Edgar, dos de los pilares del Oviedo

Partiendo de que el fútbol es un juego coral, pero en el que lo individual es determinante en el resultado y también en el rendimiento colectivo del grupo, dentro de cada equipo siempre hay algunos jugadores destinados a hacer un trabajo que, en muchas ocasiones, es sucio, que no llama la atención de la grada y que, incluso, pasa desapercibido para el aficionado no avezado. Son esos jugadores los que arman, por así decirlo, a un equipo y, en la mayoría de los encuentros, el devenir del juego y, por consiguiente, del resultado depende de su estado de ánimo, de su inspiración o, fundamental, de su acierto. Son, podríamos definirlos, como los “motorines” de un equipo. Si gripan malo, pero si funcionan todo (o casi todo, porque el fútbol es bastante imprevisible) suele ir sobre ruedas.

El Oviedo parece haber encontrado sus motorines y, encima, uno de ellos, Tejera, ya estaba, con lo que no ha habido que ir a buscarlo demasiado lejos. El otro es Edgar, que ha conseguido ser tan imprescindible como lo fue durante el final de la pasada temporada Luismi. Y, si me lo permiten, aún más, porque el catalán no es solo una escoba allí atrás, también sabe jugar con criterio y hasta rematar con soltura como demostró contra el Cartagena.

Con Edgar haciendo buena parte del trabajo sucio, manchándose de grasa, Tejera parece haber rejuvenecido y es otro, completamente diferente, al de otras temporadas. Más valiente, más generoso con sus compañeros, mucho más fresco y, consecuentemente, más acertado. Crucemos los dedos para que “el motorín” no gripe.

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