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Diego Armando, grande en el campo

La carrera del argentino más allá de la cal se truncó por unas compañías que se lucraron con él

Qué difícil es esquivar el tópico de juguete roto cuando llega a su fin el periplo vital de Diego Armando Maradona, uno de los más grandes futbolistas de la historia, podio que muy pocos napolitanos aceptarán compartir con nadie y casi ningún argentino ni siquiera aceptará el debate (¿Di Stéfano?*). En Barcelona, la trascendencia de Cruyff creo que aguantará el pulso en un interesante debate.

Una trayectoria deslumbrante dentro de los límites del terreno de juego con muchos claroscuros más allá de la cal, donde algunas, demasiadas, compañías se lucraron del brillo deslumbrante del “10” para acompañarlo y empujarlo a ese tortuoso camino de adicciones. Un precipitado y triste final que muchos temían tras los últimos problemas de salud que se iban agudizando en aquel que galvanizó a todo un país en la histórica victoria ante Inglaterra en el estadio Azteca (Mano de dios, incluida): precisamente ante Inglaterra. Política y fútbol mezclados, otra vez, por intereses espurios. Hoy me temo que lo comprobaremos a ritmo de tuit por esta España que pudo disfrutar entonces de aquel Maradona pletórico a su paso triunfal por Barcelona (aquel gol en el Bernabéu), por Sevilla en una versión más atenuada… pero siempre genial. El lunar de su lesión en entrada del bravo Goicoechea en San Mamés.

Se va un grande del fútbol de todos los tiempos, una desinhibida y jovial persona que no pudo aguantar el peso de su fama en la esfera privada. Será recordado por sus genialidades y ha marcado época. Comienza el gran debate. ¿Fue el mejor? Habrá opiniones para todos los gustos, pero no olviden que todos los candidatos han jugado en España.

* Para Manuel Sarmiento, subdirector de “As” tiempo ha, el trono sería innegociable para Di Stéfano.

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