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Eloy Méndez

Pase al hueco

Eloy Méndez

Cansancio

Una segunda parte para la reflexión, sin oportunismos

Si algo dejó claro el partido en el estadio de Gran Canaria es que la clave de esta temporada estará en la capacidad de David Gallego para dosificar los esfuerzos de una plantilla tan comprometida como corta, subida al constante carrusel de duelos de la Liga del coronavirus. Por más que el técnico se empeñara ayer en vincular la derrota con puntuales faltas de concentración (tampoco en este caso quedaría totalmente exento de responsabilidad), lo cierto es que los dos garrafales fallos defensivos que propiciaron el empate encajan perfectamente con la caraja general de los últimos 45 minutos. La agónica carrera de Javi Fuego, ya con el nombre bien puesto en la espalda, para tratar de evitar el tercero sirve de perfecto resumen para quien no haya podido seguir en directo el siniestro.

Dicho esto, no toca ahora rasgarse las vestiduras ni abrir una acalorada y oportunista tertulia de café y pincho sobre las rotaciones, como si fueran mano de santo. Frente a la Ponferradina, se cuestionó en estas líneas que Pedro Díaz empezara el partido en el banquillo en la octava jornada porque el recambio no estuvo a la altura de las circunstancias. Un equipo de fútbol es lo contrario a un puzle: cuantas menos piezas tiene, más cuesta acabarlo.

No queda otra que la paciencia y la calma. Y quedarse con lo bueno, que también lo hubo, con nombre y apellidos: José Gragera crece como profesional cada jornada, esté o no bien acompañado en el doble pivote. Y Manu García sigue poniendo a temblar a las defensas con pases al hueco que no se ven por la categoría. Es hora, por cierto, de que alguien con autoridad empiece a denunciar las patadas que recibe, a menudo sin ton ni son, de adversarios que entienden el arte como el hombre que se lio a martillazos con “La Piedad” de Miguel Ángel.

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