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Alberto Menéndez

Otro penalti absurdo

Se acabó la racha del Oviedo. Derrota después de tres victorias y dos empates que sirvieron para sacar a los azules de los puestos de máximo peligro de la clasificación. Cayeron los de Ziganda ante un Almería contundente y que mostró en el Carlos Tartiere ser un serio candidato al ascenso. Los asturianos opusieron una fuerte resistencia a los andaluces, pero no fue suficiente. Y no lo fue porque, de nuevo, hubo regalos en la parte de atrás. No se tuvo el acierto necesario en la retaguardia y eso es darle mucha ventaja a un conjunto como el Almería, lanzado en sus aspiraciones y muy cerca ya de la cabeza de la tabla clasificatoria.

Otro penalti absurdo que dio al traste con un planteamiento estratégico concreto. Un penalti de nuevo en el límite de lo lícito pero que echó por tierra cualquier trabajo de contención preparado a lo largo de la semana.

Lo cierto es que la pena máxima contra los azules se produjo después de dos claras ocasiones de los almerienses ante Femenías. Todas ellas tuvieron más o menos como protagonista al espigado delantero centro Sadiq. El nigeriano puso en evidencia repetidamente a los centrales oviedistas, a los que desbordó una y otra vez. Probablemente el más adecuado de los defensas para jugar anoche hubiese sido Grippo, por su corpulencia y experiencia, pero que no pudo ni ser convocado por unas molestias físicas.

En el segundo tiempo Arribas ocupó el puesto de Carlos Hernández, desgraciado protagonista en el penalti, y Sadiq no fue el mismo en los segundos 45 minutos, quizá también falto de fuerzas.

Buena salida del Oviedo en el segundo tiempo, como lo había hecho en el primero, pero en esta ocasión más constante en sus arremetidas y no dejándose controlar tanto por los andaluces. Fue un toma y daca de dos conjuntos envalentonados, hasta que Blanco Leschuk logró el tanto del empate en una disputa dentro del área que decidió con un toque sutil que dejó sin capacidad de reacción al portero Makaridze.

Antes se había producido una jugada polémica cerca de la portería almeriense. Y cabría preguntarse por qué un posible penalti, el de Hernández, sí lo señala el árbitro, y otro, el de un jugador del Almería, del mismo tenor (puede que incluso más claro) no lo pita. Son detalles de este tipo los que inclinan la balanza de un partido hacia uno u otro contendiente. Está claro que el beneficiado ayer en el capítulo de errores arbitrales fue el combinado de José Gomes, lo que no quiere decir que no mereciese el triunfo.

El Oviedo notó en exceso anoche la falta de tino de sus dos mediocentros, Edgar y Tejera. Sin jugar un mal encuentro y con un esfuerzo físico encomiable, fueron superados por los centrocampistas almerienses, que tienen mucha calidad en sus botas. Son quizá demasiados partidos consecutivos los de los dos pilares en las alineaciones de Ziganda.

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