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Alberto Menéndez

La opinión sobre el Oviedo-Alcorcón: excesivos seudopenaltis

Un nuevo seudopenalti puso anoche al Oviedo contra las cuerdas. Y ya son tres los penaltitos (presuntas máximas faltas) pitados en los últimos encuentros contra los azules. Son muchos, excesivos, cuando aparentes faltas similares también se han cometido en las áreas rivales sin que los árbitros ni tan siquiera se mostrasen dispuestos a acudir a comprobar la certeza o no de las irregularidades denunciadas por los jugadores oviedistas.

El supuesto penalti cometido ayer por Cedric no fue visto en primera instancia ni por el árbitro ni por ningún miembro de la plantilla del Alcorcón. No hubo protestas. Era un lance más del juego sin aparente peligro. Pero desde el VAR, como ya viene siendo habitual en lo que al Oviedo se refiere, dijeron que no, que allí había algo raro, y hasta que el juez de la contienda, Rafael Sánchez López, no se acercó a revisar la jugada, no pararon, no quedaron tranquilos. Y tanto debieron insistir en que era pena máxima que el árbitro al final la señaló de forma casi inmediata, sin apenas visualizar la jugada en la pantalla situada a pie de campo. Fue marcar Hugo Fraile para los madrileños y lanzarse el Oviedo a un ataque a la desesperada, un ataque de esos que la mayoría de las veces resultan irrelevantes a causa de los nervios y de las prisas. Pero en esta no fue así. En un enorme barullo en el área de los de Anquela Sangalli fue el más listo de la clase y consiguió introducir el balón en la red. Empate en el marcador.

Pero no se acabó ahí el encuentro. Hubo en los últimos diez minutos de partido más oportunidades y, sobre todo, más emoción que en los 85 anteriores. Pudo ganar cualquiera de los dos contendientes, sin necesidad de ayuda del VAR por parte de ninguno. Al final, reparto de puntos gracias a dos portentosas intervenciones de Femenías y Jiménez.

La primera parte fue de esas que los especialistas dicen serias, cuando lo que realmente son es aburridas, faltas de cualquier acción imaginativa. Todo demasiado trabado, con dos equipos empeñados en no dejar jugar al contrario. Menos mal que al final de estos primeros 45 minutos el Oviedo se despertó tímidamente y tuvo dos ocasiones para adelantarse en el marcador. Sobre todo una de ellas, tras una excelente combinación entre Nahuel, Sangalli y Nieto, que acabó con un tiro al poste de este; una jugada realmente bonita, de mucha calidad, que sirvió para sacar del sopor a los aficionados. En el segundo tiempo todo continuó por los mismos derroteros. El Oviedo tenía más el balón, pero sin más. Que a los puntos fue mejor, sí, pero esto es fútbol y el gol es lo único que al final sirve. Lo demás son solo buenas intenciones, que se pueden ir al traste por una jugada desafortunada, por muy discutida que sea, como se vio ayer en el Carlos Tartiere.

Lo mejor del Oviedo anoche fue su confianza, su lucha, su no aceptar los contratiempos y hacer frente con casta a la frustración, a la decepción. Con esta actitud cuando vengan bien dadas, que vendrán, seguro, también volverán los pupilos de Ziganda a la senda del triunfo. Pero deben reaccionar ya para no entrar de nuevo en los puestos de peligro, de los que ya se sabe que es muy difícil salir.

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