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Antonio Rico

Fútbol es fútbol

Antonio Rico

Cine, aire y sirtaki

La mezcla de tertulias, José Luis Garci y “La isla de las tentaciones”

Hay ideas tan sencillas que, precisamente por eso, son muy difíciles de llevar a la práctica televisiva. El inolvidable “¡Qué grande es el cine!”, por ejemplo, se basaba en algo tan sencillo como programar maravillosas películas en horario proletario y ofrecer de postre una tertulia cinéfila dirigida por el infalible José Luis Garci. ¿Podrían competir “¡Qué grande es el cine!” y Garci con “La isla de las tentaciones” y Mónica Naranjo? Por supuesto. ¿Perderían el cine y Garci por goleada? Es posible. Pero serían una derrota y un desastre espléndidos, como el que celebra Alexis Zorba con un sirtaki al final de “Zorba, el griego”.

Otra idea sencilla es la que presenta el documental “La gran muralla china desde el aire” en el Canal Viajar, que nos lleva de viaje a lo largo de más de dos mil kilómetros desde el Mar Amarillo al desierto de Gobi siguiendo la imponente presencia de la Muralla China, sin comentarios y con sonido ambiente. Un hermosísimo vuelo que a veces recuerda a algunas secuencias de “El señor de los anillos” y que solo es roto por unos rótulos que ofrecen datos históricos, curiosidades (los arqueólogos descubrieron que el mortero de la Muralla contenía pasta de arroz) y hasta citas de escritores como Somerset Maugham. ¿Puede competir el silencio de “La gran muralla china desde el aire” con el asqueroso griterío de “La isla de las tentaciones”? Por supuesto. Y Zorba seguiría bailando el sirtaki.

Arriesguemos un poco y hablemos de fútbol. ¿Qué pasaría si mezcláramos en la retransmisión de un partido de fútbol la idea de “¡Qué grande es el cine!” con la idea de “La gran muralla china desde el aire”? Pues que veríamos el partido desde el aire, sin comentarios y con el sonido ambiente de los gritos de los futbolistas y entrenadores. Después del partido, los comentaristas analizarían las mejores (y peores jugadas),sacarían punta a las estrategias, practicarían la autopsia a los cambios realizados y meterían el bisturí hasta la mismísima alma del VAR.

¿Puede competir el silencio de un partido sin público con el fantástico ambiente de San Mamés o el Sánchez Pizjuán? ¿Pueden competir las tertulias de futboleros, esos futboleros que aman el fútbol como los tertulianos del programa de Garci amaban el cine, con el griterío insoportable de programas pseudofutbolísticos como “El chiringuito de Jugones”? Casi seguro que no, pero puede que sí. ¿Y no es eso lo que ocurre en esta Liga tan rara como la combinación de colores de la segunda equipación del Barça? ¿No podríamos ver en el fútbol sin público en las gradas, más allá de su infinita tristeza, una especie de silencioso viaje a lo largo de la muralla china aliñado con los comentarios cinéfilos de un José Luis Garci futbolero? Por desgracia, lo que podría haber sido un hermoso viaje por China con tertulia final se está quedando en un fútbol artificialmente ruidoso por culpa de esas detestables grabaciones con los gritos de ánimo de la afición, que incluye un suplemento de ruido producido en las tertulias en las que no importa el fútbol sino sus circunstancias más cutres y venenosas. Bueno, ¿y qué? ¿Saben bailar el sirtaki? Pongan las manos en el hombro de su vecino de sofá y formen en línea. Con el pie derecho, punta tacón. Cuenten cuatro. Lo mismo con el pie izquierdo. Caminen hacia delante con el pie derecho, y crucen por delante del derecho con el pie izquierdo… Y disfruten del fútbol desde el aire mientras esperamos el regreso del fútbol clásico.

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