Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Alberto Menéndez

La opinión sobre el Oviedo Baloncesto-Valladolid: Crecer desde la veteranía

Arteaga, ayer en Pumarín

Arteaga, ayer en Pumarín

El Liberbank Oviedo Baloncesto sigue creciendo. Su victoria de ayer ante el Valladolid muestra que el combinado dirigido por Natxo Lezcano está capacitado para poder luchar por los puestos altos de la tabla, si las cosas no se tuercen. Las incógnitas sobre una plantilla totalmente renovada, excepto Oliver Arteaga, se están despejando aparentemente para bien. El vallisoletano es un equipo hecho para ascender; el ovetense, para intentar mantener la categoría, por lo que la victoria de ayer de los asturianos adquiere un gran valor. Sobre todo en lo que al plus de confianza se refiere. Ante otro de los gallitos de la LEB Oro, el Breogán, los carbayones (con bajas muy significativas entonces) aguantaron hasta el último cuarto. Ayer, sin embargo, aprovecharon los últimos diez minutos para hacerse con el encuentro. Ahí radica la diferencia entre el Oviedo del primer partido y el del más reciente.

El Liberbank se ha visto obligado a apostar (por falta de recursos económicos) por un grupo de jugadores jóvenes y varios de ellos sin experiencia alguna en la categoría de plata del baloncesto español. Para intentar compensar esta bisoñez los rectores del club del Principado se inclinaron por seguir contando en esta temporada con los servicios de un veterano como Oliver Artega y sumaron al proyecto a otro ilustre baloncestista, ovetense además, con muchos años de ACB a sus espaldas, Saúl Blanco.

Y uno y otro demostraron ayer en Pumarín que la experiencia es un grado. Ellos fueron los que enseñaron el camino del triunfo a sus compañeros. En el primer cuarto los asturianos llegaron a ir perdiendo por 11 puntos. Hasta que salió a la cancha Blanco, que revolucionó a los de azul, con dos triples y diez puntos en total. Fue el revulsivo gracias al cual el Oviedo se fue al descanso sólo un punto abajo en el marcador. En el último cuarto Saúl Blanco volvió a mostrar sus galones. Todo estaba sumamente igualado y otra vez un triple suyo sirvió para que el equipo cogiese aire y afrontase los últimos minutos del encuentro con más sosiego.

Los de Blanco fueron chispazos agitadores, inspiradores para sus jóvenes compañeros. Lo de Arteaga es la continuidad, la constancia, el buen hacer permanente. Una vez más (es ya casi una costumbre) el pívot canario fue quien obtuvo la mejor valoración de todos los contendientes de ayer, de casa y de afuera. Ambos imprimen carácter. Como lo hacen Norelia, o Kabasele, o Speight; e incluso en algunos momentos Elijah Brown. A algunas piezas de la maquinaria azul quizás les falte tiempo para ir cogiendo soltura. Es el principal problema de la juventud.

Compartir el artículo

stats