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Alberto Menéndez

De la sensación a la realidad

El Liberbank Oviedo Baloncesto dio la sensación desde el primer minuto del partido de ayer en Pumarín de que era superior al Tizona Universidad de Burgos y que lo normal era que saliese triunfante del encuentro. Pero esa percepción no iba acompañada de los números. Los asturianos se iban siete o nueve puntos por delante pero al momento los castellanos recortaban la diferencia e incluso llegaron a ponerse por delante en el marcador mediada la contienda. Y ya se sabe que esa falta de contundencia en ocasiones acaba pasando factura cuando se llega en igualdad a los minutos finales de los partidos. Fue lo que sucedió en la anterior confrontación, contra el Palencia, aunque también es cierto que este equipo se mostró en Pumarín mucho más consistente que el burgalés.

En todo caso, el Tizona no tuvo ninguna opción de sacar adelante el encuentro tras el paso adelante dado por los ovetenses en el segundo tiempo, sobremanera en el último cuarto. De la sensación se pasó entonces a la realidad, que no es otra, en estos momentos, que la inferioridad de los de Burgos. En ello tuvo mucho que ver el técnico local, Natxo Lezkano, que para mejorar una defensa por momentos excesivamente frágil llegó a cambiar totalmente el quinteto en pista por otro mucho más agresivo. Fue ahí, en base a este cambio de mentalidad en el que se cimentó el despegue de los azules en el marcador.

Puede que al comienzo del enfrentamiento de ayer los jugadores del Liberbank aún estuvieran algo tocados por la derrota en el último segundo ante el Palencia. Después de pasar por los vestuarios ya no: se les vio confiados y atrevidos. Y agresivos, muy agresivos. Todo lo contrario que los burgaleses, que acabaron dejándose llevar. Está claro que la losa del farolillo rojo pesa mucho cuando las cosas, como les sucedió en Pumarín a los de Lluis Riera, se empiezan a torcer.

La liga en la LEB Oro está siendo muy competida. Dadas las características de la plantilla azul es muy importante que haya el mayor número de rotaciones posible. Los veteranos Oliver Arteaga y Saúl Blanco deben ser cuidados al máximo. Su experiencia es fundamental. Lezkano está repartiendo adecuadamente los minutos entre los jugadores. Y estos le están respondiendo adecuadamente. Así, ayer, por ejemplo, Pablo Ferreiro, de los menos utilizados en lo que va de competición, aprovechó excelentemente los 14 minutos que estuvo en la cancha.

A destacar tras los seis primeros partidos de la Liga la evolución de los dos bases del Oviedo. Speight y Frey, a pesar de su juventud y de la inexperiencia en la LEB Oro, están afianzándose a medida que pasan los encuentros. Son valientes y se les nota que tienen muchas ganas de aprender. Si siguen creciendo serán de gran ayuda en la parte final y trascendental de la competición. Como lo tendría que ser también el juego interior del equipo. Arteaga, Kabasele y Norelia se encuentran a un gran nivel. Se complementan y, lo que es más importante si cabe, alientan y elevan la autoestima de sus compañeros. Viven los partidos.

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