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Víctor Rivera

En el tiempo añadido

Víctor Rivera

Los protagonistas de una vuelta en las alturas

David Gallego ha sabido sacar lo mejor de futbolistas cuestionados en temporadas anteriores y abrir espacio para la nueva hornada

A estas alturas de la película, superado ya el ecuador del torneo y más que presentados los protagonistas, hay un consenso amplio en valorar como sobresaliente el desarrollo profesional de David Gallego. El Sporting completa una primera vuelta inesperada ocupando siempre plaza de promoción de ascenso, con algunos momentos de

No era fácil la plaza, ni tampoco la tarea. David Gallego ha sabido gestionar con pulso firme y un discurso bien medido que ha encontrado el mayor respaldo con el que puede contar un entrenador: el de los resultados. A partir de ahí, la figura del técnico ha ido ganando peso hasta convertirse en el gran protagonista de la primera mitad de la competición. Ni siquiera cuando un puñado de sus mejores futbolistas decidieron dispararse en el pie a David Gallego se le alteró el plan. Con nueve bajas (algunas muy significativas), el Sporting siguió mostrando su imagen rocosa y competitiva. El episodio del covid se salda con cuatro puntos de seis en Liga, una eliminatoria de Copa superada y algunos futbolistas como Cumic, Christian Joel y Cristian Salvador incorporados a la causa. Lo único que se ha dañado, veremos si severamente, es la imagen de algunos ídolos rojiblancos.

Como no todo van a ser flores, hay que buscarle un pero al trabajo del entrenador. Quizá lo encontremos en la gestión de los cambios: escasos, tardíos y un pelín conservadores como línea general. Por ejemplo, en estos últimos partidos se echó de menos la aparición de algún joven talento más del filial en los minutos finales. La recuperación de Marc Valiente ha convertido en costumbre que el Sporting acabe con tres centrales sobre el césped. Otra cuestión a mejorar es el escaso rendimiento que el equipo le saca a las acciones de estrategia, especialmente si Pedro no está sobre el césped.

El sobresaliente al entrenador se hace extensivo al otro gran responsable de la buena marcha del equipo. Si David Gallego está aquí es porque Javi Rico apostó decididamente por él, a pesar de las reticencias iniciales. En unas condiciones de trabajo muy complejas, el nuevo director deportivo merece también un reconocimiento. Javi Rico escogió a David Gallego como el director de orquesta ideal para una plantilla como la rojiblanca, resistiendo a la tentación de firmar un entrenador de más renombre que le hubiera granjeado una mayor aceptación inicial. Sin apenas margen de maniobra económico, logró adelgazar la plantilla de varios jugadores con contrato que no habían mostrado el nivel necesario (la última operación, la de Álvaro Vázquez, con una de las fichas más elevadas de la plantilla). Y por último, consiguió apuntalar la plantilla en dos posiciones en que estaba coja: un lateral contrastado como Saúl García y un prometedor extremo joven como Cumic. El primero cumplió con creces y el segundo parece haber dado un paso al frente justo cuando se le abría la puerta de salida.

Quedan tareas pendientes. Un par de futbolistas por colocar y algunos refuerzos más que necesarios. Un recambio para Djuka y otro extremo no vendrían mal. El mercado sigue abierto y hay que dejar trabajar. Luego juzgaremos.

La última mención es para la importante victoria ante el Fuenlabrada y para dos futbolistas con los que la afición del Sporting, tan aficionada a la trituradora, tiene una deuda pendiente: Uros Djurjevic y Javi Fuego. Dos grandes jugadores y dos mejores profesionales. De esos que nunca te dejan tirado en la batalla.

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