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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del partido de Copa del Sporting: Bandidaje ante 300 testigos

Tener amigos como Tebas es muy guay, pero genera recelos en los del barrio de enfrente

Cumic reclama al colegiado en la jugada del posible penalti a favor del Sporting

Cumic reclama al colegiado en la jugada del posible penalti a favor del Sporting

El Sporting cerró su andadura en la Copa minutos después de entrar al campo. El espectáculo protagonizado por De Burgos Bengoetxea a los mandos del aparato de la justicia arbitral oscureció lo que podría haber sido un partido muy entretenido para lo que vienen siendo estas insulsas sobremesas de domingo que se han impuesto en el mundo pandémico. El problema es que la historia de los rojiblancos con este colegiado viene de lejos.

Y con el estamento ya se sabe lo que hay esta temporada. Tener amigos como Tebas es muy guay, pero genera recelos en los del barrio de enfrente, que es donde vive Rubiales, patrón y guía del colectivo.

El asalto, y no a lo bandido Fendetestas (¡Me casonsoria!), se produjo con testigos. Los 300 elegidos para volver a El Molinón casi un año después pudieron ver sin filtros ni planos a elección del realizador cómo se las gastan los de Gallego.

Los rojiblancos dieron la cara a pesar de las circunstancias, de la misma forma que mostraron sus carencias ante un Betis con más millones y calidad. Manu y Nacho tuvieron minutos tras regresar de su paseo por el lado salvaje del “evento Sporting”.

Se acerca la hora de conocer si habrá castigos en el campo y en los despachos por el desaguisado generado por los brindis navideños. El atraco con testigos frente a los béticos podrá servir de cortina de humo, pero no de indulto.

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