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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting: La puerta de atrás del paraíso

Javi Rico tendrá sus diez minutos de gloria mientras a los de Gallego les salen las cuentas si aseguran los puntos en El Molinón

Los jugadores del Sporting celebran uno de los goles de la victoria en Las Gaunas

Los jugadores del Sporting celebran uno de los goles de la victoria en Las Gaunas LOF

El sol brilla de nuevo en el horizonte rojiblanco. Nada como una goleada para recuperar las ganas. Y si encima la victoria llega gracias a los goles del preferido, pues “albricias traigo, albricias doy”. Con cuarenta puntos, la primera meta del Sporting está ahí. Pocos pueden decir lo mismo en la Liga de los vaivenes. Los hay que no aprenden y pasan de despertarse por las noches empapados en sudor del bueno tras celebrar en sueños el ascenso y la renovación del entrenador a solicitar la intervención de un comando de demolición que acabe con todo. En febrero nada está hecho, pero sí bastante adelantado.

Y en esto andan los de Gallego, a los que les salen las cuentas si aseguran los puntos en El Molinón, donde siguen invictos. Virginidad que solo el Atlético y el Villarreal mantienen intacta. Está previsto que uno de los felices padres del invento haga balance. A Javi Rico le tocan sus diez minutos de gloria. Incluso decisiones traumáticas como la de cargarse a un entrenador le han salido bien. Sergio Sánchez ha reconducido el rumbo del filial, donde golea Berto, otra de esas esperanzas rojiblancas que algunos quieren ver en el primer equipo y no en el B.

A algunos que van a trabajar al búnker de Mareo los hacen entrar por la puerta de atrás atravesando una senda que nada tiene que envidiar a la ruta Ho Chi Minh

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Y más ahora que el covid ha convertido las ciudades deportivas, y las que no lo son, en búnkeres. A algunos que van a trabajar al de Mareo los hacen entrar por la puerta de atrás atravesando una senda que nada tiene que envidiar a la ruta Ho Chi Minh. La juventud ya debería saber que para andar por ciertos barrizales son necesarias katiuskas, que luego se pillan catarros. La puerta del paraíso, aunque sea la de atrás, bien merece unos tablones y un poco de señorío.

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