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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día del Sporting: Berenjena serbia y Wellington

Los rojiblancos y el Málaga miden sus tendencias: a estas alturas de la competición cualquier ventaja aligera la carga a unos y añade plomo en las alas a otros

La plantilla del Sporting durante un entrenamiento en Mareo

La plantilla del Sporting durante un entrenamiento en Mareo

El sportinguismo tiene todo el domingo –si es que ahora en estos tiempos de bozal y apretones de codos hay quien sigue distinguiendo el día en el que vive– para mullir los cojines del sofá, digerir el solomillo Wellington y la berenjena serbia y sentarse a contemplar el Sporting-Málaga antes de enfilar la última curva hacia el lunes. Los malacitanos llegan a Gijón con menos problemas de los previstos después de las movidas jeque-judiciales en las que están metidos y que, entre otras cosas, acabaron con el despido cuasi colectivo de ocho jugadores.

Nadie regala duros a cuatro pesetas. Mal asunto el que crea que vive en un mar en calma por estar en manos de un personaje que presume tener el dinero por castigo. Con los paracaidistas del fútbol puede pasar que un día te veas jugando la Liga de Campeones y al siguiente rogando a Sevillana de Electricidad que no te corte la luz. Pero ojito con el Málaga, que es de lo mejorcito de la categoría fuera de casa, donde ha ganado la mitad de los partidos que ha jugado. Pólvora visitante contra la fiabilidad rojiblanca en El Molinón.

Con los paracaidistas del fútbol puede pasar que un día te veas jugando la Liga de Campeones y al siguiente rogando a Sevillana de Electricidad que no te corte la luz

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El choque de tendencias suele acabar en empate, pero lo de jugar a leer el futuro en los posos del té o calcular derivadas como los profesionales de las casas de apuestas mejor para otro día. Al Sporting lo único que le debería valer es la victoria. Y más aún tras el empate del Rayo. A estas alturas de la competición cualquier ventaja aligera la carga a unos y añade plomo en las alas a otros. Pero por ahora Wellington, sofá y berenjena balcánica.

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