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Alberto Menéndez

La opinión sobre el Oviedo-Lugo: Más oficio que brillantez

Al Oviedo ya no le sirven las buenas sensaciones. Lo único que le vale, tal como está la clasificación y para evitar futuros sustos, es sacar adelante los partidos, al menos con los equipos de su liga, a base de garra y sin los errores defensivos de las anteriores jornadas. En resumen, con oficio, aunque sea sin brillantez. Anoche lo consiguió ante el Lugo. Pero sufrió, y mucho, algo a lo que deberán acostumbrarse los de Ziganda para recuperar la confianza perdida. Después de seis encuentros sin ganar los tres puntos obtenidos ante los gallegos son un auténtico bálsamo que habrá que ver si sirve de acicate a los carbayones para intentar sumarse a los clubs que luchan por los puestos que dan acceso a jugar la promoción. Son los últimos cartuchos que le quedan a los asturianos.

El Oviedo salió anoche al terreno de juego del Carlos Tartiere como si la disputa de los tres puntos no fuera con él. Los primeros 17 minutos fueron de una dejadez preocupante por parte de los jugadores azules, sobre todo tras marcar el Lugo su gol. Los oviedistas quedaron muy tocados. La desconfianza se apoderó de ellos, quizás más preocupados por la inconsistencia mostrada por su portero, Femenías, en los últimos partidos que por otra cosa. Hasta el momento el guardameta balear fallaba sobre todo en los balones que llegaban por alto a sus teóricos dominios en el área, destacando sin embargo por sus reflejos y agilidad a la hora de enfrentarse de cara con los adversarios. Ayer, desgraciadamente, no fue así en el tanto marcado por Rodríguez desde fuera del área. Femenías pudo hacer más. Él mismo se dio cuenta de ello nada más recoger el balón de las redes de su portería. Su cara era todo un poema. Eso sí, por fín, anoche, en el segundo tiempo, dió un paso al frente y se atrevió a alejarse de los tres palos con dos valientes y acertadas salidas a balones bombeados por los lucenses.

Menos mal que el Lugo cometió un error infantil a los 27 minutos, una mano clarísima de Iriome González dentro del área gallega, que sirvió a los de Ziganda para respirar y coger, ahora sí, el pulso al partido. En penalti lo convirtió en gol Tejera de forma solvente, sin opción alguna para la incertidumbre como había sucedido frente al Sporting, cuando marcó con emoción con un toque sutil por el centro de la portería que felizmente para el centrocampista catalán desarboló a Mariño.

Tras el tanto del empate los azules se hicieron con el control del juego, cerrando todas las vías ofensivas del Lugo, que apenas volvió a inquietar a Femenías, excepto en las jugadas a balón parado, mucho mejor defendidas por portero y jugadores de campo que en disputas anteriores.

No es que los oviedistas contaran con muchas ocasiones de gol, pero las que tuvieron las supieron aprovechar con nota. Primero, Christian Fernández logró adelantar a los asturianos con un cabezazo en una jugada de estrategia, como las que eran habituales hace tres y cuatro temporadas. Y luego, ya cuando el plantel de Nafti se había ido al ataque en busca del empate y desguarnecido la defensa, con un bonito disparo desde fuera del área de Juanjo Nieto, después de un centro preciso de Sangalli que había puesto fin a una brillante combinación de varios jugadores azules.

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