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Eloy Méndez

Pase al hueco

Eloy Méndez

La opinión tras el Rayo Vallecano-Sporting: Candidato sin dudas

La capacidad del Sporting para enfriar el partido tras el descanso

Hay que estar más ciego que el primer amo del Lazarillo de Tormes para no creer que el Sporting es un firme candidato al ascenso después de la segunda parte de ayer en Vallecas. El equipo dio una sensación de madurez impropia de la juventud de muchos de sus jugadores bajándole los humos a un Rayo que llegó al descanso pasado de revoluciones, después de veinte minutos que parecieron veinte siglos, entre llegada y llegada local. Lejos de amilanarse, los de David Gallego desarrollaron con exquisita maestría el arte de la contemporización, a costa de un desgaste físico brutal, al que puso cara Pablo Pérez cada vez que recibía un golpe. El gijonés no corre, no remata, no va bien de cabeza. Pero a luchar no le gana nadie.

La victoria fue obra y gracia de un misil nuclear fabricado por Pedro Díaz, perfecta inyección de moral para el sierense después de dos meses largos por debajo de su nivel. El tanto hizo olvidar las ausencias en la delantera (la baja de Campuzano debería hacer saltar las alarmas en Mareo porque se confirma que el fichaje invernal llegó sin el precinto puesto), pero no habría servido de nada sin los sólidos pilares de una defensa sobrada, guiada por dos centrales que no son los mejores de la categoría por separado, pero que no tienen parangón como pareja.

A la noche en la periferia meridional de Madrid solo le faltó que Pablo García acertase con una soberbia falta que debería colocarle como opción fija para los lanzamientos directos. Surca la nave con ímpetu. Cenizos, al agua.

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