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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting: Gallego ya tiene su objetivo

Gallego tendrá que medir muy bien cómo mezclar el baño y masaje con los esfuerzos para mantener la tensión en lo más alto para no pifiarla; cosas así son las que diferencian a los jefes de los líderes

La plantilla del Sporting durante un entrenamiento en Mareo

La plantilla del Sporting durante un entrenamiento en Mareo Juan Plaza

El objetivo de este Sporting lleva claro desde el magnífico arranque de la temporada. Siguiendo las directrices marcadas por el pastor Gallego a su feligresía, hasta ahora la única diversión permitida era pensar en mañana y, como mucho, en el siguiente partido. Pero con solo nueve jornadas por delante para dar por concluida la Liga regular, al faro de este Sporting no le queda otra que empezar a marcarse objetivos más allá del pasito a pasito porque ya es hora de que los rojiblancos crucen metas concretas después de tres temporadas de aquella manera.

Pero el de Suria no es de esos que lo ponga fácil; Gallego es más de descartes. Y descartada queda ya de manera definitiva la obsesión por meterse en ascenso directo. El que manda lo ve chungo: hay muchos puntos de diferencia y los de arriba no aflojan. Así que, y siempre por descarte, el objetivo ya está marcado. Hay que dejarse de sueños húmedos, de imaginarse reviviendo el “¡gol del Lugo!” y empezar a reordenar el tablero para asegurar el play-off y lo que venga.

El que manda ve chungo el ascenso directo. Así que el objetivo ya está marcado. Hay que dejarse de sueños húmedos, de imaginarse reviviendo el “¡gol del Lugo!” y empezar a reordenar el tablero para asegurar el play-off y lo que venga

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Pero, ojito, que desacelerar ahora puede ser bueno para recuperar fuerzas, pero pasarse puede acabar con alguno dejándose ir para luego llegar tarde a las horas cruciales. A Gallego le toca ahora un curso acelerado de palo y zanahoria, de soltar y tirar de la cuerda. Tendrá que medir muy bien cómo mezclar el baño y masaje con los esfuerzos para mantener la tensión en lo más alto para no pifiarla. Cosas así son las que diferencian a los jefes de los líderes. Gallego ya tiene su objetivo.

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