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Eloy Méndez

Pase al hueco

Eloy Méndez

La opinión sobre el Tenerife-Sporting: Un bache no hace carretera

La inapetencia en un partido para olvidar: una prolongación del batacazo en El Molinón frente al Mirandés

Carlos Ruiz y Aitor Sanz roban un balón  a Pablo Pérez. | LOF

Carlos Ruiz y Aitor Sanz roban un balón a Pablo Pérez. | LOF

La inapetencia se paseó ayer de morado por el césped del Heliodoro Rodríguez López. El pecado del Sporting no fueron gravosos errores individuales, quitando el clamoroso que tuvo en el gol local Mariño, sumergido desde hace semanas en una evidente crisis de seguridad, sino la absoluta falta de orientación. El medio del campo, mimetizado con el clima subtropical, se convirtió en un desierto de ideas tan incapaz de conectar con la delantera como de destruir el juego rival, con la honrosa excepción de Javi Fuego, que sigue celebrando el reencuentro consigo mismo.

Y los de arriba malgastaron los pocos balones que tuvieron sin protagonizar una sola acción que merezca la categoría de oportunidad. No hubo nada escandaloso que justifique una enmienda a la totalidad y quizás eso sea lo peor. Todo fue mediocre. Y perder sin escarnio duele más porque queda la duda de si alguien habrá sacado alguna conclusión.

El partido en Tenerife fue una prolongación del batacazo en El Molinón frente al Mirandés. Dos tropezones consecutivos en la escalera hacia el cielo que pese a todo y pese a todos (porque nadie se libra de la quema de los últimos 180 minutos) no deberían hacer temblar a las pacientes gentes rojiblancas.

La mala racha aún no ha alcanzado la categoría de pájara, aunque algunos agoreros ya tengan en la mano el libro de Historia Contemporánea para buscar los capítulos de Marcelino y Baraja, con tristísimo final

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La mala racha aún no ha alcanzado la categoría de pájara, aunque algunos agoreros ya tengan en la mano el libro de Historia Contemporánea para buscar los capítulos de Marcelino y Baraja, con tristísimo final. Dos jornadas seguidas de disgusto es de lo más natural en el fútbol profesional y especialmente en Segunda, categoría de dilatado calendario y máxima igualdad.

Cierto es que lo más preocupante estos días no son los resultados sino la actitud. Pero igualmente cierto es que el partido de Vallecas acaba de pasar. Lo sucedido recientemente no debería hacer dudar porque el bache no hace la carretera. Si el Sporting sale al campo siendo fiel a sí mismo en el tercer derbi de gradas vacías, nada debería ir mal.

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