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La opinión sobre el derbi: La hora de los valientes

Antonio Gorriarán, en la plaza de América de Oviedo. | X. F.

Antonio Gorriarán, en la plaza de América de Oviedo. | X. F.

El Oviedo del siglo XXI es una escuela de vida. Los que no han caído no saben si cuando llegue el momento van a saber levantarse, pero los que lo han hecho varias veces ya tienen ese bagaje en su equipaje. Es lo que toca ahora. Una vez más. Lamentablemente. Es la hora de los valientes, la del paso adelante que dieron todos los que ayudaron al club a incorporarse, a resistir y a seguir en la lucha. Las frustraciones y el final del pasado campeonato no pueden olvidarse, tienen que servir en este camino complicado que le queda al equipo en la presente campaña. Lo saben hasta los genios que han perdido poco: “He mejorado gracias a los fracasos”, decía Roger Federer. No es mal referente. Saltar al campo en el derbi asturiano sin haber ganado en los últimos siete partidos no es la mejor carta de presentación, pero el balance de los anteriores enfrentamientos con el Sporting ofrece la nota positiva a la que aferrarse para volver a la senda de la victoria. El tiempo se agota para la reacción, y los calambres en las ideas como los que en el partido contra Las Palmas motivaron la sustitución en el descuento del futbolista que se había mostrado más proactivo en las últimas jugadas no ayudan. Pero la experiencia sí, y los rivales, también. El descenso está más lejos que el año pasado gracias a unos pocos aciertos propios y unos cuantos errores ajenos, y ahora que quedan ocho partidos y volvemos a escuchar lo de las ocho finales no hay sitio para los que se arrugan. Uno que nunca lo hacía, Antonio Gorriarán, resalta que los derbis “son partidos especiales, a cara o cruz, un sí o sí, y por supuesto más que tres puntos”. Que se note.

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