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José Luis

Patadón a la Ería

José Luis Salinas

La opinión sobre el Oviedo: La falacia de los 50 puntos

Los cincuenta puntos que en la Segunda División marcan la diferencia entre seguir en el purgatorio o descender a los albores de un infierno cada vez más complejo de entender se han convertido en un estado mental perenne para el oviedismo. Cada temporada hay que llegar a esa mísera cifra de puntos por las buenas y, principalmente, por las malas. Como si el resto de cosas fueran intrascendentes. Como si al equipo le bastara con su autocomplacencia para autosatisfacerse en la falsa comodidad que da esa barrera numérica. Al final, pasan las jornadas con la única exigua aspiración de habitar una fingida comodidad. Sin ningún tipo de ambición. Sin querer mancharse demasiado en el barro de los que sí que quieren postularse. Sin ningún tipo de afán, sin deseo, sin pretensiones, sin proyecto, más que el cortoplacista. Esa carencia de codicia es la que provoca que los finales de temporada del Real Oviedo se hayan convertido en un juego de malabares algorítmicos luchando para no ser el más vulgar del aprisco y no quedar a la intemperie. Parece que lo único que avaricia este equipo es ganar los derbis. En eso no tiene rival. Es como si solo se permitieran –a ellos mismos y a la afición– tener dos veces júbilo por temporada. Como si el resto de rivales solo fueran un mero instrumento para alcanzar la falacia. Pero hay veces que de tanto pasear por el filo se cae al abismo.

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