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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Oviedo: El dinero como disculpa

Si se baja al microcosmos azul, el de Vallina, Paredes, Corral, Arnau y don Federico, pues sucede que el Oviedo es el más rico de los que peor lo están pasando

La plantilla del Oviedo durante un entrenamiento en El Requexón

La plantilla del Oviedo durante un entrenamiento en El Requexón Luisma Murias

El dinero no da la felicidad. O al menos esos dicen (algunos). Puede que sean los mismos que pregonan que el trabajo dignifica, que a su vez es probable que sean socios del escogido grupo de seres humanos para los que el dinero (su falta) es una preocupación que se ha extinguido en su ecosistema. Son esos que cumplen la máxima de que los verdaderos ricos pesan los billetes en lugar de contarlos. El mejor ejemplo son los clubes estado, como el PSG y el City.

A su lado, el resto no pasan de pequeños burgueses, algunos venidos a menos, muy a menos. Aunque ya se sabe que todo depende de con quién se hagan las comparaciones. Si se baja al microcosmos azul, el de Vallina, Paredes, Corral, Arnau y don Federico, pues sucede que el Oviedo es el más rico de los que peor lo están pasando. Rico por el límite salarial, se entiende. El “salario Liga”, que dicen algunos, se ha convertido en otro de los grandes mantras exculpatorios de los protagonistas del balón. Siempre viene bien tener a mano algún argumento rápido cuando la pelotita no obedece.

Cuando toca motivar al personal, lo mejor es plantear la cuestión como una final. Pasado el atragantón, y si procede, se anuncia que habrá autocrítica para implementar soluciones. Pero con calma, que lo importante es ir partido a partido

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¿Y cuando ocurre lo mismo y lo contrario? ¿Cuando sucede que el balón tampoco entra pero se es el rico entre los pobres? Pues nada como tirar de clásicos como el tamaño del enemigo –no lo hay pequeño– y la igualdad –todos tienen dos brazos y dos piernas– de la categoría. Y cuando toca motivar al personal, lo mejor es plantear la cuestión como una final. Pasado el atragantón, y si procede, se anuncia que habrá autocrítica para implementar soluciones. Pero con calma, que lo importante es ir partido a partido en busca de un objetivo que ya se verá cuál es porque hay equipos con mayor límite salarial y tal, y tal y tal.

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