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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting: Tres veces Girona

De un tiempo a esta parte, el vestuario no se cansa de reivindicar su buena temporada como si estuviera alertando a los que están en la sala de que algo va a suceder, y no bueno precisamente

La plantilla del Sporting, durante un entrenamiento

La plantilla del Sporting, durante un entrenamiento Juan Plaza

El Sporting apura los últimos días antes de la rendición de cuentas en Montilivi en el que puede ser el partido que marque el futuro próximo de los rojiblancos. A los de Gallego les valen dos de los tres resultados posibles. Así que no debería haber mucha queja a estas alturas de la película.

Pero de un tiempo a esta parte da la sensación de que el vestuario no se cansa de reivindicar su buena temporada como si estuviera alertando a los que están en la sala de que algo va a suceder, y no bueno precisamente. Ahí están discursos como el de Aitor y el “nadie daba un duro por nosotros” o el de Gallego de los 500 que abandonaron el barco.

Es como si el equipo tuviera la percepción de que no recibe el respaldo que se merece. Es lo que tiene la ambición y el inconformismo de cualquier aficionado al balón, que en su vida diaria puede comportarse como un ser humano comedido y sosegado para convertirse en un homínido en cuanto el asunto versa sobre la pelotita.

Aunque lo cierto es que Gallego y sus muchachos no deberían tener queja alguna del trato que reciben del famoso entorno, que ha perdonado hasta lo ocurrido tras las vacaciones de Navidad, asunto que tanto enfada a alguno de los protagonistas del “evento” cuando sale en la conversación. Así que mejor no descentrarse y hacer caso a Gallego: Girona, Girona, Girona. Y, sin ánimo de ofender, pedir algún golito más.

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