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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting: La ventanilla de las despedidas

El Sporting ha fallado en las formas a la hora de despedir a Carmona y Javi Fuego, dos futbolistas que han sido imagen de marca durante mucho tiempo

Carmona, con Javi Fuego detrás, durante un entrenamiento en Mareo

Carmona, con Javi Fuego detrás, durante un entrenamiento en Mareo Ángel González

Si ya en la vida civil es complicado encontrar un punto de equilibro, una zona de escalas grises entre los que abusan del buenismo empalagoso y los que optan por un pesimismo corrosivo, en un mundo como el del fútbol profesional cualquier intento de hallar un área en la que prevalezca la normalidad es tarea de titanes. Valga como ejemplo lo que está sucediendo estos días con las despedidas en el Sporting. Y sirvan los casos concretos de Javi Fuego y Carmona.

Sí, cualquier empresa tiene el derecho a decidir quién forma parte de ella y más en el caso de dos jugadores que acaban contrato. Pero nunca está mal guardar las formas con dos futbolistas que han sido imagen de marca durante mucho tiempo. Carmona fue ventilado después de nueve temporadas con un canutazo a través de la ventanilla del coche que patrocina al club. Y Javi Fuego lo hizo a través de una carta –Zidane las ha vuelto a poner de moda– una vez que LA NUEVA ESPAÑA adelantó su adiós.

Los clubes no son de los jugadores, ni de los ex, ni todos merecen una calle o una estatua. Por eso existen las escalas de grises, la posibilidad de hacer algo intermedio entre un mensaje en las redes del club y retirar la camiseta a lo NBA

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Cierto es que los clubes no son de los jugadores, ni de los ex, ni que todos merecen una calle, una estatua o el partido homenaje de su vida. Por eso existen las escalas de grises, la posibilidad de hacer algo intermedio entre un mensaje en las redes sociales del club y retirar el número de la camiseta del “jubilado” a lo NBA. Pero en este Sporting hay otro estilo: todo por la ventanilla y a la carrera, que hay que devolver el coche y a ser posible con el depósito lleno. Buena política para fomentar el espíritu de pertenencia, ¿a que sí?

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