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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre la resaca del España-Suecia: La nevera de Luis Enrique

La consigna de utilizar la vieja y mala excusa del estado del campo para justificar el empate ante los suecos señala al que eligió La Cartuja: Rubiales

Luis Enrique, sentado en una nevera durante el España-Suecia

Luis Enrique, sentado en una nevera durante el España-Suecia Reuters

Si había alguna duda sobre lo que iba a suceder con Luis Enrique y el famoso entorno, Suecia ha despejado la incógnita. Desde su primera etapa hay muchos que le están esperando con motivos y sin motivos. Si a todo esto se le añade el ruido que ha rodeado a la selección incluso en tiempos en los que era la Furia y no la Roja, la diversión está asegurada. El partido ante Suecia mostró lo previsto: blandura en las áreas.

O dicho de otra forma, que Luis Enrique y sus chicos se pueden ir para casa en cualquier momento a manos del primero que pase por ahí. O no. Si ocurre, habrá que ver cómo los administrativos de la asesoría que rodean al asturiano gestionan la crisis. La consigna para afrontar la del empate a nada ante los suecos fue novedosa por vieja y mala. Tanto, que ya nadie la usa. Ya saben, la culpa fue del empedrado.

A los chicos de Lucho no les gusta el verde de La Cartuja, campo poco cálido por eso de la pista de atletismo. Ahí está la imagen del gijonés siguiendo el partido sobre una nevera de playa. Pero quejarse del césped es hacerlo del que eligió el escenario: Rubiales, que será al que le toque valorar en caso de batacazo gordo si hay Lucho para rato o hay que cambiar de caballo.

El partido ante Suecia mostró lo previsto: blandura en las áreas. O dicho de otra forma, que Luis Enrique y sus chicos se pueden ir para casa en cualquier momento a manos del primero que pase por ahí

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Encima, al presidente de esta nuestra federación se le avecinan nubarrones por la vía judicial, con lo que tener a mano el comodín del futuro del seleccionador para usarlo de cortina de humo no sería una mala jugada. Así que más le vale a Luis Enrique llegar lejos y que los de su asesoría sepan vender (mejor) la mercancía no vayan a acabar todos dentro de la nevera.

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