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José Luis

Patadón a La Ería

José Luis Salinas

La opinión sobre el Oviedo: Reyes de los previsible

Sobre la llegada de Rubén Reyes y el Oviedo que se avecina

Hizo falta un casting falso para que la vieja aspiración del enlace con México se saliera con la suya. Lo previsible desde hacía varias temporadas, desde aquel flechazo en una estación de servicio. Y es que los amores a primera vista suelen ser caprichosos y se persiguen sin descanso. Pero suelen llevar a desengaños. Esperemos que no. El elegido final es Rubén Reyes, que no se lo había dicho. Un viejo conocido. Un oviedista. En eso ya vamos con ventaja. Ya conoce la casa. Ya sabe de las peculiaridades del edificio azul acostumbrado a construir primero el tejado para luego ir poniendo los cimientos. No es el único, todo sea dicho. Es lo que tiene ser los más pobres de entre los más ricos.

Dicen que esta temporada el Cuco quiere tener más poder para elegir a sus “cuquinos”, se ve que con Arnau al mando no podía. Pero, suponemos, que Rubén Reyes no querrá ser solo un hombre de paja y también le querrá dar su propia marca a un equipo que está por hacer. De principio a abajo. Apunten.

La primera elección de Ziganda es Luismi. Otro viejo conocido. Y uno de los buenos. De los que daba el nivel. Con lo que sí que se puede contar para armar un equipo. Esta vez poniendo los pilares desde abajo, como debería hacerse siempre ¿Se estarán comenzando a hacer bien las cosas? ¿Por fin? Rubén Reyes va a tener mucho trabajo, para amargura de Martín Presa.

Si viene Luismi ahora solo falta el resto. Que no es poco. La reconstrucción tiene que ser completa. No podría consentirse una nueva temporada coqueteando con el abismo y lejos de los puestos de privilegio, en los que los más ricos del cementerio deberían aspirar a estar. Para eso ya saben que la fórmula en esta división suele ser de lo más sencilla.

Un portero que pare y que no meta para dentro las que van fuera. Una defensa rocosa, marrullera, experimentada y que no deje pasar ni una. Un centro del campo de unas condiciones similares a los de la retaguardia. No hace falta crear nada ¿para qué? Y un delantero que las enchufe todas (o casi todas). O, al menos, que no sea tan fallón como alguno de los que hemos tenido estas dos últimas temporadas, y mande la mayoría de las que tiene al parking del Tartiere. Y algo de calidad entre el medio y la delantera. Para eso no hay que trabajar mucho porque ya lo teníamos. Borja Sánchez.

Por el momento, y aún con todo en pañales y con Rubén Reyes, Luismi, Ortuño y Nahuel en la cartera, esto parece más una reunión de viejos amigos, que una planificación deportiva.

Pero bueno, el caso es que la fórmula es sencilla, lo complicado es que cuaje. Es decir, darle forma y que todo esté bien cohesionado. Porque, al final, las diferencias entre los equipos de esta división son mínimas. Casi inexistentes. Así que la clave para esta nueva temporada es acertar de una vez.

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