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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Oviedo, el Sporting y Luis Enrique: Un recorrido sentimental

El Oviedo se chuta Adn propio gracias a la doble "R" de Reyes y Rivas, el Sporting tiene asuntos pendientes y Lucho respira tras golear a Eslovaquia

Manuel Lafuente, Pedro Luis y César, en la presentación de Rubén Reyes y Antonio Rivas.

Manuel Lafuente, Pedro Luis y César, en la presentación de Rubén Reyes y Antonio Rivas. Irma Collín

Nada de gobernar y ser gobernado a golpe de teléfono. Cantera, fichajes de rendimiento inmediato y paciencia. El Oviedo tiene un plan y los hombres para ejecutarlo. Todo con un ojo mirando al futuro y el otro a la tribuna. Reyes y Rivas, doble “R”, doble dosis azul y guiño al espíritu de 2003. Hay que contentar a todos, sobre todo a los más revoltosos.

El Oviedo se chuta Adn propio para recuperar a esa parte de la hinchada en retirada por culpa de dos temporadas para olvidar por muchas cosas. Y por si quedaba duda, Lafuente, el presidente de los años trágicos, dando su apoyo entre el público. Los señalados como guardianes de las esencias del oviedismo, los propietarios del recorrido sentimental del 2003 a la actualidad, dando su visto bueno a la nueva estrategia de los que son dueños del club porque así lo dice el Registro Mercantil y de la Propiedad.

Es el Oviedo más apegado a su historia, con Rivas como nexo de unión entre los tiempos felices y los años del barro, desde la llegada del oro azteca. Mientras, a 28 kilómetros hay asuntos, y muy importantes, cogidos con alfileres: el fin de curso de los Gallego hizo mucho daño. Ya se verá cuánto.

Es el Oviedo más apegado a su historia, con Rivas como nexo de unión entre los tiempos felices y los años del barro, desde la llegada del oro azteca

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¿Y la España de Luis Enrique? Pues otra vez campeona de Europa por golear a un equipo menor. Los goles, aunque sean regalos de cuñado hasta las trancas en la cena de Navidad, lo cambian todo. Lucho no tendrá que dimitir. Y los jardineros de La Cartuja, felices. La Roja no volverá por Sevilla. Aquí no hay sentimentalismos.

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