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Antonio Rico

Al oro

Antonio Rico

La opinión de Antonio Rico sobre los Juegos Olímpicos: Cortesía olímpica en el tiempo

En “La desaparición de los rituales”, uno de los luminosos, profundos, bellos y breves ensayos de Byung-Chul Han, el filósofo de origen surcoreano dice que los rituales sirven para hacer del mundo un lugar fiable y que son en el tiempo lo que una vivienda es en el espacio. Los rituales hacen habitable el tiempo, lo ordenan, lo acondicionan, dan estabilidad a la vida. El tiempo que se precipita sin interrupción no es habitable. ¿Y qué son los Juegos Olímpicos? Un ritual que hace habitable el tiempo entre pandemias, crisis financieras, guerras y desastres naturales. Los Juegos ordenan el tiempo, lo acondicionan, dan estabilidad. Los Juegos son formas rituales que, como la cortesía tal y como la concibe Byung-Chul Han, hacen posible un bello trato entre las personas y un pulcro y respetuoso manejo de las cosas.

Cuando Simone Biles, que parecía destinada a ganar todos los oros posibles, se acercó en su peor momento a las gimnastas rusas para felicitarlas por su victoria en gimnasia por equipos el tiempo se hizo más habitable. La derrota del equipo de Estados Unidos de baloncesto ante los chispeantes franceses ordena el tiempo porque lo interrumpe a la vez que nos recuerda que el orden no tiene nada que ver con la repetición de las victorias de los favoritos de siempre. El oro de la triatleta de Bermudas Flora Duffy acondiciona el tiempo en medio de un tifón y eleva a un país con menos de 70.000 habitantes hacia lo más alto. Las ganas de que empiece el atletismo dan estabilidad a la vida. Podemos ver repetido un partido de balonmano o una final de cualquier distancia y estilo en la piscina y nunca se convertirá en rutina porque siempre genera duración e intensidad.

El senador Graco, interpretado de forma perfecta por Charles Laughton, dice en la película “Espartaco” que la gordura le hace a uno razonable, amistoso y flemático. Donde Graco dice “gordura” podríamos decir cortesía, y donde decimos “cortesía” podríamos decir “Juegos Olímpicos”. No sé si Graco acierta con su observación acerca de la gordura y de que los tiranos más crueles son invariablemente flacos, pero sí creo que la cortesía y los Juegos Olímpicos nos hacen razonables, amistosos y flemáticos. Son cómodos muebles que hacen habitable el tiempo.

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