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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting y el Oviedo: Una de cantera en rojo y azul

Los éxitos y fracasos de las nuevas hornadas de Mareo, el trabajo de Rivas en El Requexón y el culebrón de la extraña pareja Koeman-Laporta

Por la izquierda, Antonio Rivas y Joaquín Alonso LNE

Brazos al aire de alegría y miradas bajas de decepción en la cantera del Sporting. Dualidad. Blanco y negro el mismo día. El alevín gana la Oviedo Cup, el primer título de las categorías inferiores sportinguistas desde la pandemia, y al juvenil le pinta la cara el Celta con todo un 11-0, casi casi, un España-Malta. Pero ya no estamos en 1983. Por eso hay cierto mosqueo en las zonas abuhardilladas de Mareo. Habría que saber qué piensa de lo ocurrido Joaquín.

El responsable de las relaciones institucionales del Sporting ha ganado mucho peso en lo deportivo. El “one man club” del Sporting habla y los demás escuchan. Y de momento, la cosa funciona porque lo que vale es el primer equipo, y arriba hay presencia de Mareo. Más que (casi) nunca. ¿Habrá sangre o se quedará todo en un calentón pasajero? Ya se verá.

Mientras, a 28 kilómetros, Antonio Rivas, otro exjugador-entrenador con peso en la historia del club, en este caso en la casa azul, pone orden en el trabajo de la cantera. Los que le alaban destacan que el oviedista está logrando sacar jugo de los recursos humanos de que dispone para cubrir toda la madreñina astur mientras en otros clubes hay ojeadores que se tapan unos a otros en los mismos partidos dejando desguarnecidos otros flancos. Cuestión de orden, de filosofía o de prioridades. Quién sabe.

El la relación de la extraña pareja Koeman-Laporta hay de todo: brazos al aire, miradas bajas de decepción, puñaladas por la espalda al oscurecer y patadas en las zonas bajoventrales

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Por lo demás, la vida sigue igual, haciendo tiempo mientras se espera a conocer el último capítulo del culebrón protagonizado por la extraña pareja Koeman-Laporta. Aquí sí que hay de todo, brazos al aire, miradas bajas de decepción, puñaladas por la espalda al oscurecer y patadas en las zonas bajoventrales. Pinta que habrá que seguir pidiendo palomitas. Mientras tanto, Ancelotti es elevado a los altares del madridismo por meterle seis a un recién ascendido por los mismos que criticaron el regreso de un jubilado al Real Madrid. Cosas del show nuestro de cada día.

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