Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Rico

Fútbol es fútbol

Antonio Rico

Tarjeta amarilla al Lazarillo de Tormes

Subtítulo opinión 4 col

Esta temporada puede ser, por fin, la temporada en que se ponga límite a las escandalosas pérdidas de tiempo que han convertido la Liga española en una sucesión de interrupciones en las que de vez en cuando hay alguna jugada. Los aficionados casi nos habíamos acostumbrado a las lesiones imaginarias, las larguísimas discusiones con los árbitros, los balones en manos de recogepelotas que se mueven con la lentitud de un astronauta en la Luna, los saques de portería en los que el portero trata al césped con la delicadeza con la que un inglés cuida el césped un domingo por la mañana, los cambios que parecen transformaciones y los interminables minutos que pasan entre el pitido de una falta al borde del área y el lanzamiento de esa falta. Con todo el tiempo que los aficionados perdemos con el tiempo que se pierde en el fútbol podríamos no solo leer “Guerra y paz” sino aprender ruso para poder leer “Guerra y paz” en su idioma original. ¿Cómo solucionar el problema del tiempo perdido? Muy sencillo. Dando instrucciones a los árbitros para que alarguen los partidos todo el tiempo que sea necesario. Diez minutos. Quince. Veinte. Lo que sea.

El tiempo que se pierde en un partido de fútbol ya es, como la energía oscura, el ingrediente más abundante del universo futbolístico. La expansión del universo terminará por separar las galaxias de forma que solo las más cercanas permanecerán visibles, y el resto desaparecerá a todos los efectos. Como dice el físico teórico y divulgador científico Alberto Casas, los futuros habitantes de nuestra galaxia contemplarán un cosmos completamente vacío y oscuro. ¿Es eso lo que queremos? ¿Vamos a permitir que la expansión acelerada que produce la energía oscura de las pérdidas de tiempo convierta al fútbol en un cosmos vacío y oscuro? Puede que la evolución del fútbol haya generado zonas en ese universo desconectadas unas de otras y con propiedades físicas diferentes, es decir, multiversos futbolísticos (Liga, Premier League, J1 League, Serie A, Brasileirão, Bundesliga, Ligue 1, MTN Elite One de Camerún, Primeira Liga, Superliga de la Asociación China de Fútbol). Pero decir que la Premier League y la Liga española son universos diferentes y por eso los aficionados ingleses reciben las pérdidas de tiempo absurdas con elocuentes abucheos, mientras que en la Liga española nos limitamos a recordar lo que aprendimos en la escuela acerca de la picaresca y a encogernos de hombros suena a excusa cosmológica. El Lazarillo de Tormes no podría jugar en el Liverpool. ¿Por qué el Lazarillo sería titular indiscutible en el Atlético de Madrid de Simeone?

La materia y la energía oscuras constituyen el 95% del contenido total del cosmos. ¿Estamos dispuestos a permitir que la materia y la energía oscuras se adueñen del fútbol hasta niveles aún más insoportables? La materia oscura del universo es difícil de detectar, pero la materia oscura del fútbol vive, crece y se pavonea ante los ojos de los aficionados con la chulería con la que Danny Zuko se movía por los pasillos del instituto Rydell en la película “Grease”. Ya está bien. Los árbitros deben empezar a alargar los partidos hasta el minuto 115 y, sobre todo, atreverse a mostrar tarjeta amarilla al Lazarillo de Tormes.

Compartir el artículo

stats