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Alberto Menéndez

Trabajo, trabajo y trabajo

La perseverancia, receta para un OCB con evidentes carencias esta temporada

El nuevo Oviedo Baloncesto es muy distinto al de la temporada pasada. Continúan varios jugadores, pero eso no significa que el equipo tenga, ni mucho menos, las mismas características que el que jugó una eliminatoria de ascenso hace pocos meses. Que sea un Oviedo diferente no significa nada. Por ahora

Los nuevos miembros de la plantilla ovetense no tienen, en líneas generales, ni la misma imaginación ni el mismo poderío físico de sus antecesores, excepto uno, Mathieu Kamba, quien se ofrece constantemente a sus compañeros y, además, no tiene miedo a jugar el uno contra uno y a entrar a canasta siempre que tiene oportunidad, aunque, como sucedió ayer, fracasara en sus primeros lanzamientos. El resto de los recién llegados todavía tienen mucho que demostrar, no tanto en defensa como en la aportación ofensiva.

El ahora Unicaja Banco Oviedo no está confeccionado para florituras. Es un conjunto serio, que va a tener que trabajar, como sucedió ante el Juaristi, para sacar adelante con éxito los partidos. Es evidente que al equipo le falta alguien que defina desde el perímetro, desde la media distancia. Es lógico que el club carbayón siga buscando en el mercado. Para Natxo Lezkano sería un alivio que lo encontrara. Le daría muchas más alternativas.

Oliver Arteaga sigue siendo el gran timonel de los oviedistas en cancha, pero, claro, tiene los años que tiene y su entrenador sabe que no puede abusar de su participación en el juego. Menos mal que dos de los jugadores altos que repiten de la pasada campaña, porque así lo quiso Lezkano, están respondiendo con creces a la confianza depositada en ellos: tanto Alexis Bartolomé como Marc Martí han dado un paso al frente y aportan ya mucho más de lo que lo hicieron en su primer año como oviedistas.

También está adquiriendo galones en el nuevo proyecto azul el noruego Harald Frey, otro que continúa a instancias de Lezkano. En lo que va de temporada siempre aparece cuando se le necesita para tirar del equipo y, aparentemente, nunca se le ve sobrepasado por los acontecimientos, lo que es de valorar en un base tan joven como él.

Lo que falta ahora es que los que acaban de llegar, al margen de Kamba, consigan adaptarse lo más rápidamente posible a los sistemas del técnico oviedista (sobre todo en ataque) y, fundamentalmente, adquieran la confianza necesaria para afrontar los partidos con garantías de éxito. Pero, eso sí, siempre con trabajo, trabajo y trabajo. Solo con él será posible superar las evidentes carencias que tiene el equipo de la capital del Principado esta temporada.

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