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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting y el Oviedo: Quillo, ¿qué hay de lo mío?

El mando en plaza de Ramón de Santiago en el club rojiblanco y la renovación que no avanza de Borja Sánchez en la entidad azul

Por la izquierda, Ziganda y David Gallego LNE

Liderato sabatino en Gijón y un “la vida sigue igual” del Oviedo vía Anoeta. La jornada transcurre de aquella manera en la madreñina astur del balón. El Sporting furó, furó y furó para derribar la puerta de un Alcorcón que demostró que cuando las cosas van mal todo es susceptible de empeorar.

Djuka sigue a lo suyo, marcando y fallando, pero ya nadie se atreve a toser al delantero. Sus números están ahí: 127 partidos, 44 goles y camino de los 10.000 minutos con el Sporting. Se ha perdido nada o casi nada por lesión. Este es otro valor intangible del nuevo vecino de Montenegro, al que el Sporting retuvo a pesar de las dudas de que el curso pasado, el de los 22 goles, fuera un oasis en el desierto en las estadísticas goleadoras del balcánico y que no se presentaría mejor ocasión para sacar tajada por él.

Hay Liga, en el campo y en los despachos, y queda por ver lo que ocurre en los próximos meses ya que la tesorería rojiblanca anda escasa por culpa de la pandemia. Le toca salir a actuar a Ramón de Santiago, el menos conocido de los consejeros rojiblancos, pero el que más manda.

Don Ramón ya afila el lápiz, un modelo de esos que llevan goma, para quitar de allí y poner aquí, que ya hay muchachos de la “Quinta del cole” como Gragera que ya preguntan: “¿Quillo, qué hay de lo mío?

Djuka sigue a lo suyo, marcando y fallando, pero ya nadie se atreve a toser al delantero. Sus números están ahí: 127 partidos, 44 goles y camino de los 10.000 minutos con el Sporting

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Mientras, a 28 kilómetros, Rubén Reyes, la doble “R”, también tiene renovaciones pendientes encima de la mesa. Y también tienen que ver con alguien de la casa, en este caso Borja Sánchez. El paso firme pero seguro se está convirtiendo en andares lentos, muy lentos. Y ojo, que enero está ahí y el “10” acaba contrato.

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