Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting y el Oviedo: Los refuerzos y la lechera

Llegan los refuerzos. ¡Oh, sorpresa! Djuka ya está en Gijón, cazado en Mareo con el pulgar hacia arriba, mientras, mensaje de Anquela al Oviedo: los resultados llegarán cuando la gente se lo tome con calma

Djuka, con la selección de Montenegro Federación de Montenegro

Llegan los refuerzos. ¡Oh, sorpresa! Djuka ya está en Gijón. Sonriendo a los compañeros de LA NUEVA ESPAÑA que lo “cazaron” en Mareo y con el pulgar hacia arriba. “Todo okey, José Luis”. Del covid, ni rastro. O por lo menos hasta que las pruebas que le quedan por delante digan lo contrario. El chaval pinta sano. Al menos eso es lo que parece. Montenegro se lo ha devuelto al Sporting ni sabe cuántos días después de “prestárselo” para unos “bolos” UEFA donde la selección balcánica ya no se jugaba nada. Dicho esto siempre dejando al margen la decisión ideológico-cultural-religiosa del muchacho de no vacunarse. A nuestros ojos (al menos para la mayoría de ellos), no parece una elección inteligente pasar del chute de Pfizer. Pero ye lo que hay, manín.

Luego ya entra en juego el que si unos son más de Djuka y de las berenjenas serbias que del Sporting. El “fúrgol” moderno es así. ¿Y ahora? Pues está por ver cómo llega el muchacho y si podrá estar a tope de cara al partido en Las Palmas para ser el único delantero medio sano que tenga Gallego. La relativa calma tensa que rodea al técnico, que todavía tiene algo de crédito en la zona abuhardillada, puede ser más llevadera si el hijo pródigo antivacunas vuelve marcando goles, que es de lo que se trata.

Tampoco estaría mal que los capitalinos repasaran un poco de la historia del vecino y eterno enemigo íntimo. En Gijón, donde todos los años se iba a subir de calle tras el descalabro vergonzoso de 1998, se tardó toda una década en saborear Primera

decoration

Mientras, a 28 kilómetros siguen disfrutando una jornada más del sorpasso. Pero parece que la momentánea victoria en el torneo de barrios llena menos de lo esperado. La tropa azul sigue si engancharse al tren del Cuco. La gente quiere más, aburrida de la estancia en Segunda. Por eso seguro que serán pocos los que hagan caso al consejo de Anquela en estas mismas páginas (de papel o digitales): los resultados llegarán cuando la gente se lo tome con calma y deje de hacer las cuentas de la lechera.

No es mala la reflexión del entrenador que puede que tenga los mejores números en el Oviedo desde que se cumplió el “volveremos”. Tampoco estaría mal que los capitalinos repasaran un poco de la historia del vecino y eterno enemigo íntimo. En Gijón, donde todos los años se iba a subir de calle tras el descalabro vergonzoso de 1998, se tardó toda una década en saborear Primera División. Por eso hagan caso de Anquela y tómense un buen vaso de leche en lugar de hacer números y tal y tal.

Compartir el artículo

stats