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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión del día sobre el Sporting y el Oviedo: Mareo, agua y chocolate

En Gijón, Gallego y los fieles que le quedan tratan de darle normalidad a una semana que será corta por eso de jugar de viernes; mientras, el Oviedo despide a su socio número 1, que deja a sus espaldas 80 años de oviedismo

Por la izquierda, Javi Rico y David Gallego

Bajan revueltas, más bien turbias color chocolate, las aguas por Mareo. Los hay con prisa para desalojar a los inquilinos de la parcela deportiva, sean dos, tres, cuatro o los que haga falta. Es la vieja historia de un club rehén de sus compañeros de viaje. El relato “fiede” de repetido y conocido. Pero, ya saben, sarna con gusto no pica, así que el espectáculo puede continuar. Por lo demás, Gallego y los fieles que le quedan tratan de darle normalidad a una semana que será corta por eso de jugar de viernes.

Llega el Huesca de Cristian Salvador, centrocampista que seguramente esta temporada llevaría muchos minutos de haber seguido en Gijón. Pero el zamorano y el Sporting optaron por otras soluciones. El resultado está ahí: uno lo juega casi todo y los otros andan escasos de músculo en el centro del campo. Músculo, liderazgo y/o veteranía, depende a quien se le pregunte. Ahora ya poco importa. Lo que toca es buscarle recambio al sancionado Gragera y compañero de baile a Pedro Díaz.

Llega el Huesca de Cristian Salvador, centrocampista que seguramente esta temporada llevaría muchos minutos de haber seguido en Gijón. Pero el zamorano y el Sporting optaron por otras soluciones. El resultado está ahí

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Mientras, a 28 kilómetros el oviedismo llora a su socio número 1. Ochenta años de fidelidad a unos colores tienen que dar para muchas historias que, por desgracia, se han ido con Luis Álvarez Fernández, cuyas pupilas atesoraban casi todo lo que ha sido el fútbol en estos años. Queda en el aire lo que pensaría sobre un deporte sin memoria en el que las estrellas se crean y se destruyen por una buena (o mala) tarde. Por eso, honor, gloria y descanso eterno.

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