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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: Un año blanco y negro

Se acaba el 2021 y Oviedo y Sporting siguen a lo suyo: intentándolo. Hay cosas que no cambian. Por eso, sean felices venga lo que venga. Nos vemos al otro lado.

Por la izquierda, Cuco Ziganda y David Gallego

Por fin, pensarán muchos, se acaba el 2021 sin haberse cumplido el principal deseo de todo el planeta: regresar al mundo que existía antes de las mascarillas, la distancia social y los pro y anti vacunas. Ya saben, qué les voy a contar. En lo que se refiere a la parte del mundo del ocio que representa el deporte, pues unas veces bien y otras mal. Y es que vivir en el gris tiene su punto. El negro acaba siendo algo muy serio y el blanco es poco sufrido y se mancha mucho. Pero el color del año que nos deja que lo debatan los que saben.

Así, a vuelapluma, fue el curso en el que Messi lloró en Barcelona para luego reír en París en lo que se convirtió en una demostración de cómo Laporta se alzó a la presidencia de un Barça en bancarrota a base de bombas de humo. También fue el año en el que el tito Floren se ungió como salvador del “fúrgol” europeo y nos presentó en “El chiringuito” su idea de la Superliga. Fue la declaración de guerra más vista desde la primera contienda del Golfo. Tebas contraatacó sacándose de la chistera el pacto con el diablo de CVC.

Fue el curso en el que Messi lloró en Barcelona para luego reír en París en lo que se convirtió en una demostración de cómo Laporta se alzó a la presidencia de un Barça en bancarrota a base de bombas de humo

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Luis Enrique nos dejó claro que, haga lo que haga, siempre tendrá un pelotón de fusilamiento esperando. Entrerríos se retiró haciendo lo que mejor sabe: colgándose medallas. Carreño demostró que tiene más tenis del que se supone, y Alonso, que tiene un plan, no lo hizo mal en su regreso al gran “Circo”. ¿Y en la madreñina astur del balón? Pues Oviedo y Sporting siguen a lo suyo: intentándolo. Hay cosas que no cambian. Por eso, sean felices venga lo que venga. Nos vemos al otro lado.

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