Un año después de la muerte de Maradona, el Diego, el Pelusa, el Barrilete Cósmico del que no sabemos de qué planeta vino, el D10s del fútbol, el “tipo normal que hizo un golazo a los ingleses”, el chico que calentaba con las botas desatadas y al que todos recordamos al ritmo de “Live is Life”, el hombre que hizo campeón al Nápoles y al sur de Italia, la mano de Dios y, sobre todo, el futbolista genial que resiste la comparación con Messi, es el momento de decir que el legado futbolístico de Maradona vale para todo y dejar claro que Maradona y Messi son lo mismo pero de forma diferente. Empezamos por lo segundo.

Maradona y Messi son dos superhéroes del fútbol como Heracles y Supermán son dos superhéroes de la mitología. Pero que Maradona y Messi sean superfutbolistas no significa que lo sean de la misma manera, del mismo modo que Heracles y Supermán no son el mismo tipo de superhéroes. El origen de Supermán es extraterrestre, y algo parecido se puede decir de Heracles puesto que era hijo de un dios. Así, todos entendemos la narración de Víctor Hugo Morales del segundo gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial de México (“¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?”). Pero, como dice Carlos García Gual en su precioso “Diccionario de mitos”, Supermán es tremendamente normal en su ánimo y un ejemplo de moralidad, de modo que solo sus extraordinarios poderes físicos le elevan como un héroe. Supermán es como uno cualquiera de los chicos buenos del barrio, benévolo pero superficial, un tipo atlético pero sin una chispa de fuego trágico en su alma. Heracles, sin embargo, está atormentado por su carácter violento y es propenso a la “hybris” de los héroes griegos, la desmesura, el exceso, la arrogancia. Messi y Maradona son dos futbolistas grandiosos, dos superhéroes del fútbol con poderes fuera del alcance de los futbolistas mortales. Pero Messi es Supermán. Y Maradona es Heracles.

Un año después de la muerte del Heracles del fútbol, llueven los documentales sobre Diego Armando Maradona, se multiplican los homenajes (no todos tan fríos y fantasmales como el partido Barça-Boca Juniors en Riad) al 10 argentino y se consolida la presencia mítica de Diego en las calles de Nápoles. Pero la inmortalidad de Maradona se palpa en su presencia y actualidad en todo lo que tenga que ver con el fútbol, como la actualidad de Tucídides se nota en que el historiador ateniense es citado en tratados modernos de estrategia y formación militar, en los planes de estudios de la Escuela de la Guerra Naval de Estados Unidos, en la Teoría de Juegos, en las canciones de Bob Dylan, en el borrador de la Constitución de la Unión Europea y hasta, como apunta Neville Morley, en la versión rap del discurso fúnebre de Pericles recogido por Tucídides que hizo el congresista Major Owens tras los atentados del 11S en Nueva York. Las reinterpretaciones de Tucídides y de Maradona pueden ser inconsistentes y a veces contradictorias porque nos encontramos con muchos Tucídides y con muchos Maradonas en contextos muy diferentes, pero eso es lo que hace que Tucídides y Maradona sean tan grandes. Inagotables. Inmortales.

Un Heracles atormentado y un Tucídides multiusos. Así es Maradona.