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Alberto Menéndez

A medio camino

La mejoría del Oviedo a pesar del empate

El Oviedo pudo y debió sentenciar en los primeros 45 minutos ante el Eibar, pero no lo hizo y por eso se quedó a medio camino: iba a por los tres puntos y sólo pudo quedarse con uno tras el golazo marcado por el lateral guipuzcoano Tejero en el minuto 87. El cuadro de Ziganda hizo una gran primera parte y en la segunda también tuvo sus oportunidades, aunque la contienda estuvo más igualada. Pero al final, tal como había sucedido en la primera vuelta en Ipurúa, los vascos tuvieron la suerte de cara y lograron el empate (en su campo habían ganado en el último minuto) sin apenas haber tenido ocasiones de gol.

El Oviedo jugó ante el Eibar, quizás, el mejor primer tiempo de lo que va de temporada. No sólo no dejó a los vascos acercarse con peligro a las cercanías de la portería de Femenías si no que, además, y a diferencia de encuentros anteriores en el Carlos Tartiere, supo imponerse con claridad en el centro del campo y mirar más hacía sí que hacia el contrario, haciéndose dueño total del partido. Y así fueron sucediéndose las oportunidades de marcar ante el marco de los armeros, que si se fueron a los vestuarios en el descanso con solo un gol en contra fue gracias a las buenas intervenciones de su portero, Yoel, y también, en una de las ocasiones azules, porque el disparo de Brugman, que dio en un defensa del Eibar, acabó cerca del larguero.

Fueron varios los acercamientos con peligro del Oviedo desde que en el minuto 9, Sangalli tuviera la primera oportunidad de marcar y Costas cabecease y lograse el gol en el minuto 18. Lo intentaron Isaac, en más de una ocasión, Viti y Calvo en dos saques de esquina. El Eibar no disparó entre los tres palos hasta el minuto 45.

Los carbayones se gustaron realmente en el primer tiempo, con Brugman y Jimmy dueños de la parcela central del Tartiere y con Sangalli (titular después de mucho tiempo) y Viti desgastándose tanto en tareas ofensivas con defensivas, abarcando mucho campo y facilitando la labor de Isaac y de Cornud. En la delantera Borja Bastón y Obeng pelearon sin cesar con sus marcadores más para abrir huecos a sus compañeros que para su propio beneficio, ya que no tuvieron opciones de marcar en ningún momento. Un papel que correspondió en este partido sobre todo a los dos centrales, Costas y Calvo, con grandes recursos aéreos tanto en labores de contención como en su trabajo ofensivo.

Aunque Garitano, entrenador del Eibar, puso en cancha a todo su arsenal disponible en ataque, con Llorente como gran teórica opción para los balones aéreos, lo cierto es que el Oviedo no sufrió en demasía ante los bombeos del equipo vasco. Probablemente ese fue el gran error de los azules. Empeñados en impedir remates cómodos de los hombres más corpulentos de los armeros dieron la opción a Tejero de prepararse el balón y lanzar un disparo que se coló por la escuadra de la meta de Femenías, que no pudo hacer nada para evitar el tanto del empate.

El Oviedo, no obstante, a pesar de no haber logrado la victoria, ha dado un salto de calidad en los dos últimos partidos diputados en casa. Continúa siendo un equipo fiable en defensa y del medio del campo hacia adelante parece que quiere jugar con más desparpajo, olvidándose de lo que hagan o dejen de hacer sus rivales. Y eso que ayer no contó con su jugador más imaginativo, Borja Sánchez. Sí lo hizo durante algunos minutos con el otro miembro de la plantilla de similares características, Pombo, que a punto estuvo de dar la victoria a los azules en el último suspiro. Una nueva intervención del cancerbero del Eibar lo evitó.

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