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Alberto Menéndez

Sobró el último cuarto

Las ganas, insuficientes ante el poderoso Estudiantes

El Oviedo Baloncesto demostró ayer en Pumarín por qué se encuentra en lo alto de la clasificación de la muy exigente LEB Oro. Y lo hizo ante el máximo candidato al ascenso directo a la ACB, el histórico Estudiantes, que ha confeccionado la plantilla más compensada de la división, como lo ha venido demostrando hasta el momento. Los carbayones no fueron inferiores a los madrileños y el resultado final (una diferencia de ocho puntos) no refleja realmente lo que sucedió sobre la pista. Los ovetenses, cuya defensa volvió a ser su principal arma, fueron por delante en el marcador durante más minutos que los estudiantiles y sólo al final, muy al final, acabaron bajando los brazos.

Al equipo de Natxo Lezkano le sobró el último cuarto. Ciertamente no estuvo acertado en jugadas que, a priori, disputaba en ventaja (contrataques claros y tiros exteriores sin oposición), pero también es verdad que en algunas ocasiones hay que valorar otro tipo de detalles, arbitrales casi siempre, que en momentos cruciales de máxima igualdad pueden resultar trascendentales, en sí mismos y por lo que pueden implicar anímicamente para quien resulta perjudicado. En este caso quien salió malparado fue el Unicaja Banco Oviedo.

El partido iba por unos derroteros determinados hasta que una decisión de los colegiados dio un giro a la situación: una falta señalada a Alexis Bartolomé por presunta infracción sobre Kevin Larsen, que en la repetición televisiva queda meridianamente claro que no existió. Dos tiros que convierte el danés y que alejan la posibilidad de la reacción asturiana, ya que el balón lo habría perdido el Estudiantes de no haberse señalado la falta. Inmediatamente después, posible contacto –en este caso muy dudoso- de un jugador madrileño con Frey, no señalado, y protesta de un Lezkano muy tocado por la jugada anterior con Larsen; enfado que fue castigado con técnica. Aquí se puede decir que se acabó el encuentro. El Estudiantes es mucho Estudiantes como para desaprovechar una oportunidad de oro como esta.

El Oviedo se mantuvo intenso durante prácticamente los cuarenta minutos del enfrentamiento, y eso que el de ayer no fue precisamente el mejor partido en ataque de algunos jugadores azules, cuyo concurso a la hora sumar puntos se antoja trascendental. Llamativa fue la escasa aportación de la gran figura carbayona ante el Palma, Mathieu Kamba, muy nervioso durante todo el encuentro ante Estudiantes, con solo un triple y una canasta de dos. Además, el especialista desde la línea de 6,75 Jeffrey Xavier sigue negado de cara al aro contrario: ayer lo intentó en ocho ocasiones con solo un acierto.

Más atinados en esta faceta del juego estuvieron Alexis Bartolomé, Meana y Frey, aunque este último no pudo ser, como ya ha demostrado en más de una oportunidad, el revulsivo de última hora. Eso sí, en asistencias no hay quien le tosa: siete ayer. Funcionaron bien los hombres altos del equipo, Kabasele y Arteaga y, cómo no, McDonnell, el máximo reboteador del encuentro. Una vez más.

Por ganas no quedó, pero fue insuficiente ante el todopoderoso Estudiantes.

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