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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Sporting: Las manos y los bolsillos

Hace falta concluir el capítulo del adiós de JF y el desembarco de la nueva propiedad cuanto antes para que la locomotora vuelva a coger velocidad de crucero. Y más tras un año en el que el Sporting estuvo a punto de irse al inframundo del “fúrgol” español

Por la izquierda, Alfonso Villalva y Alejandro Irarragorri, ayer, con la playa de San Lorenzo al fondo. | Á. Cabranes Ángel Cabranes

La nueva cúpula del Sporting ya tiene caras, nombres y atribuciones, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA. Queda claro quién manda, quién es el patrón. Luego viene el reparto de la gestión del día a día, lo de las parcelas, el amo de los números y el dueño de lo del balón. Todo, sobre el papel, muy organizado. Al parecer, y hasta que no se demuestre lo contrario, el modelo le dará la vuelta como a un calcetín al funcionamiento de un club de marcado carácter presidencialista más allá de los casi treinta años de fernandismo. Luego habrá que ver cómo funciona el tema, si el día estará marcado a sangre y fuego por el horario de DF o si los que anden por Mareo y alrededores tendrán cierta manga ancha para funcionar.

Que no haga falta mandar una instancia a México lindo y querido para comprar un paquete de folios. Aunque, de mano, la pinta es que la gestión puede ser ágil si se tiene en cuenta cómo han ido evolucionando los acontecimientos.

Cuentan los que saben que la semana que arranca será clave, definitiva para cerrar una venta que hace pocas semanas se veía casi como una quimera. Hace falta concluir el capítulo del adiós de JF y el desembarco de la nueva propiedad cuanto antes para que la locomotora vuelva a coger velocidad de crucero. Y más tras un año en el que el Sporting estuvo a punto de irse al inframundo del “fúrgol” español. Urge diseñar la plantilla y tomar decisiones para que la realidad no pille a los nuevos rectores rojiblancos con las manos en los bolsillos, ¿oyisti, güey?

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