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La Nueva España

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Antonio Lorca

Momento de abrir el regalo

Una temporada del Alimerka Oviedo Baloncesto es lo más parecido a un capítulo de MacGyver, la popular serie de los años 80 en la que un agente estadounidense se las ingeniaba para montar artilugios espectaculares con lo que tenía más a mano, un mechero, un clip o un chicle, sin gastar mucho dinero pero poniéndole imaginación e inteligencia al asunto. Lo que atraía de la serie era que, por complicada que pareciera la escapatoria y lo temible que fueran sus enemigos, el protagonista siempre conseguía salir airoso.

Al OCB le toca reinventarse casi todas las temporadas, las novedades son costumbre cada verano y en los últimos años el presupuesto dista mucho del que tienen los grandes proyectos de la LEB Oro y, sin embargo, el club presenta una carta casi impoluta en las nueve temporadas que lleva en la categoría, con siete participaciones en el playoff de ascenso a la ACB. La décima campaña no será ni mucho menos diferente, todo lo contrario, parece que la empresa que afronta el superagente "yanki" es ahora más difícil que nunca.

La salida del entrenador Natxo Lezkano a Andorra, uno de los grandes trasatlánticos de la Liga, les ha obligado a empezar casi todo de nuevo. El gran guardián de la esencia de Pumarín será Oliver Arteaga, que cumple su sexta temporada en el club y que volverá a ser como un padre para una plantilla en la que, una vez más, habrá juventud y hambre por toneladas. A su lado estarán Alonso Meana y Marc Martí, otras dos piezas que serán fundamentales para ayudar en la adaptación del resto. Lo demás está casi todo por descubrir.

Es posible que el aficionado prefiera la seguridad de tener en su plantilla a valores contrastados, pero lo cierto es que equipos como el que presenta este curso el OCB son una gozada, un regalo que está por abrir y que seguro que dejará algunas sorpresas inesperadas. El riesgo, como casi siempre, es enorme, pero la aventura promete ser divertida.

Al frente de la nave, el club ha apostado por la veteranía y el conocimiento de Trifón Poch, un entrenador de postín que andaba algo desaparecido. Todo encaja en el guion de una buena serie de suspense. Él será el que tenga que montar el artefacto al estilo MacGyver, pero a lo mejor cuenta con piezas más interesantes de lo que en un principio pudiera parecer.

Es momento de descubrir si Romeo Crouch será capaz de llevar al profesionalismo el talento que mostró en el baloncesto universitario, si Chuso González está preparada para tener un papel más protagonista en la LEB Oro, si Shaquille Walters sacará partido de su físico en esta liga, si Ángel Comendador y Adriá Domenech darán el salto de grandes promesas del baloncesto español a realidades, si Thorir Thorbjarnarson y Nigel Pruitt serán capaces de rendir en España como lo hicieron en la BNXT League y si el sueco Craig LeCesne está listo para este reto. A la plantilla le falta una última pieza, un pivot que cuesta encontrar en una posición tan específica donde la calidad se paga muy cara.

Lo bueno es que lo podremos ver en directo en Pumarín gracias a un proyecto que ha sabido consolidarse, en el que este verano ha salido victorioso de una batalla tan importante como es la de ganarse el apoyo de empresas asturianas que han tenido la valentía de apostar por ellos. Hoy hay amistoso ante el Alega Cantabria y ahí le podremos empezar a quitar el lazo al regalo, aunque todavía no será el momento de romper el envoltorio. MacGyver podrá tener éxito o, a diferencia de una serie en la que el guion está escrito, sufrir más de la cuenta, pero será tan divertido que, seguro, merecerá la pena estar ahí para vivirlo.

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