Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre la crisis en la selección femenina: Lara Croft y una fosa común

Está por ver cuánto tardará en cicatrizar la herida, cuánto daño se ha hecho al crecimiento del balompié femenino y qué pasará con Rubiales, Vilda y las quince muchachas mezcla entre Lara Croft y Agustina de Aragón

Jorge Vilda, en el centro, durante un entrenamiento SERGIO PÉREZ

La huida hacia delante iniciada por las quince jugadoras de la selección española al protagonizar una nueva versión de "Motín a bordo" permite tirar de esa máxima de Confucio que dice: "Antes de empezar un viaje de venganza, cava dos tumbas". La petición a la Federación –en un ahora sí, ahora no– de cargarse a Jorge Vilda, por mucho que el seleccionador no dé los mínimos y esté en el cargo gracias a su relación con el honesto Rubiales, demuestra, queridos amiguinos y amiguinas, que al "fúrgol" femenino le queda mucho para ser profesional. Porque el paso del amateurismo a la élite también se mide en cuestiones como las de dominar lo que pasa entre bambalinas, en las zonas oscuras que tiene toda profesión. Lanzar la bomba atómica dejando pruebas por escrito es de no haber aprobado ni el primer trimestre del curso de Maquiavelo.

Y tras leer el comunicado de las quince futbolistas, entre ellas la asturiana Lucía García, da la sensación de que este grupo salvaje es algo así como el ejército de Pancho Villa pero sin Pancho Villa. En una guerra de este tipo ganar el relato es vital, y las levantiscas muchachas lo han perdido desde el minuto uno, al margen de que se sospeche que el apoyo de la Federación a la selección femenina es manifiestamente mejorable. Con veintipico años y un ego del tamaño de la estatua de la Libertad está muy bien eso de "córtate el pelo, mata a tus ídolos", pero hay que saber hacerlo.

Y sí, en el "fúrgol" testicular las criaturas se llevan cargando entrenadores y haciendo y deshaciendo camas desde la noche de los tiempos. Ahora queda por ver cuánto tardará en cicatrizar la herida, cuánto daño se ha hecho al crecimiento del balompié femenino y qué pasará con Rubiales, Vilda y las quince muchachas mezcla entre Lara Croft y Agustina de Aragón. Pero, de momento, ya hay una tumba con nombre y apellidos. Más que tumba, fosa común, ¿oyisti?

Compartir el artículo

stats