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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: Viuditas y viuditos

Curiosamente, uno de los que pueden decidir el futuro de Bolo es el propio Ziganda, al que ahora le salen viuditos y viuditas de debajo de las piedras, mientras que el Sporting busca centrocampistas para recibir al Villarreal B

Julen Lopetegui y Monchi se abrazan tras el partido frente al Borussia, el último del técnico en el banquillo del Sevilla Europa Press

La semana de los tres partidos se antoja fundamental para el futuro más inmediato del Oviedo, pero, sobre todo, para Bolo. El entrenador vasco se juega –cuentan los que saben de esto– el cargo después del manifiestamente mejorable arranque liguero. Sería la enésima crisis de un equipo que había encontrado cierta estabilidad con el Cuco. Curiosamente, uno de los que pueden decidir el futuro de Bolo es el propio Ziganda, al que ahora le salen viuditos y viuditas de debajo de las piedras.

Pero nada como el "caso Lopetegui". El defenestrado entrenador del Sevilla, el traidor de Krasnodar, se sentó ante el Borussia sabiendo que estaba despedido desde hacía varios días. Lo que vino después ya ha pasado al álbum de los horrores del "fúrgol" patrio, en manos de los peores populistas del planeta. Ese paseíllo de Lopetegui por el césped del Pizjuán con Monchi de maestro de ceremonias es buena prueba de que esto se nos ha ido de las manos. Pero, bueno, nada extraño en un país en el que los cánticos machistas y las consignas hitlerianas lanzadas por un grupo de universitarios puestos hasta las trancas se convierten en asunto de Estado.

Por lo demás, el proyecto 40-100-300 para El Molinón marcha viento en popa. El asunto le ha encantado al honesto Rubiales y se supone que también a la FIFA, que valora mucho más las obras magnas e integrales que las reformas de chapa y pintura. Entre medias, el Sporting recibe al Villarreal B con Abelardo pendiente de cómo alinear un centro del campo con garantías, que al final es lo que cuenta, ¿oyisti, güey?

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