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Opinión | En territorio comanche

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: Con los pelos de punta

Los más contentos por la gira mexicana de azules y rojiblancos son los emigrantes y descendientes de asturianos para los que poder tocar la carne y estar piel con piel de los jugadores que defienden las camisetas de los equipos que los mantienen, como un hilo invisible, unidos a sus raíces, es toda una novedad

Peñistas del Oviedo en el aeropuerto recibiendo a la plantilla azul en su llegada a México

Peñistas del Oviedo en el aeropuerto recibiendo a la plantilla azul en su llegada a México / Real Oviedo

Bien haría el jefe de la expedición del Sporting en el México lindo y querido en ir apartando unos maravedís por si a la hora de regresar a Gijón hay exceso de peso en el equipaje rojiblanco. Los dos trofeos que los sportinguistas han logrado tras ganar a los equipos "hermanos" del Santos Laguna y el Atlas tienen pinta de pesar un quintal.

Y puede que se les una un tercero si los de MAR, con #hashtag o si él, se imponen próximamente, siempre en horario peninsular, al Atlético La Paz, el último amistoso que jugarán antes de hacer las maletas. Habrá que ir haciendo sitio en el museo para colocarlos. El míster está contento de cómo están saliendo las cosas y los problemas iniciales, con el marrón de los visados de Djuka y Bamba, olvidados.

Mientras, a 28 kilómetros, que ahora son unos cuantos más, el Oviedo ya suda en Pachuca. El Almirante Cervera y sus chicos ya conocen en vivo y en directo cómo es la casa madre del grupo de Jesús Martínez, que organizó una bienvenida a los azules a lo grande: niños y niñas con banderitas del Oviedín, mariachis, fuegos artificiales... ¡La de mi madre!

Los más contentos, los emigrantes y descendientes de asturianos para los que poder tocar la carne y estar piel con piel de los jugadores que defienden las camisetas de los equipos que los mantienen, como un hilo invisible, unidos a sus raíces, es toda una novedad cargada de sentimientos agridulces y pelos de punta como escarpias. Por cosas así el esfuerzo merece la pena, ¿oyisti, güey?

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