Opinión

Consistencia y confianza

Tres de tres. El Oviedo lleva jugados tres partidos del play-off de ascenso a Primera División y en los tres han conseguido mantener su portería a cero. Qué mejor manera de abordar este tipo de encuentros de máxima tensión que mostrando una gran eficacia defensiva, esa que permite luego jugar con mayor tranquilidad del centro del campo hacia adelante. Contra el Eibar, en la anterior eliminatoria, el portero azul, Leo Román, si se vio obligado a intervenir en alguna ocasión de peligro, tanto en el Carlos Tartiere como, sobre todo, en Ipurúa. Ayer, ante el Espanyol, el cancerbero carbayón no pasó prácticamente por ningún momento de riesgo evidente. Fue contundente la defensa (los cuatro, Viti, Luego, Calvo y Pomares), pero con la colaboración constante de los centrocampistas (Luismi, Colombatto y Seoane) y del resto del equipo. O funciona toda la maquinaría en este tipo de quehaceres o no hay nada que hacer.

El entrenador de los de casa, Luis Carrión, ganó la partida táctica al forastero, Manolo González. Sobre todo, en el segundo tiempo, aunque también es verdad que los asturianos tuvieron ocasiones para marcar ya en el primero. Los azules controlaron el juego la mayor parte del tiempo, aunque ciertamente el Espanyol tuvo el balón durante algunas fases del choque, pero solo el balón, sin más, sin apenas hacer daño, al no encontrar espacios por lo que desbordar a los zagueros oviedistas.

El Oviedo mostró su consistencia y su confianza sobre todo en la segunda parte. Se lo creyó más que su rival. Tocó la pelota cuando fue necesario y buscó el juego directo cuando vio que lo podía hacer con cierta garantía de éxito. Alemão fue la referencia oviedista en ataque, mientras que Seoane lo fue en la creación del juego azul. Y así llegó el gol de los asturianos, con un centro muy cerrado del menudo centrocampista azul, que cogió algo desprevenido al portero Joan García, que repelió como pudo para que el balón quedara a los pies de Luengo, que se lo dio al goleador brasileño para que marcara. Su segundo gol en el play-off. Alemão fue una auténtica pesadilla para los defensas catalanes. En el primer tiempo tuvo la ocasión quizás más clara de los carbayones y ya en la segunda parte dio un pase de tacón sensacional a Masca, que posteriormente no logró el gol debido a la extraordinaria parada realizada por el portero Joan García.

Una pena que el Oviedo vaya solo con un gol de ventaja al partido de vuelta en Barcelona. Mereció más, sobre todo después de adelantarse en el marcador. No contemporizó. Se fue adelante. Y marcó un tanto más. Lo hizo Masca, de cabeza, tras un centro medido de Abel Bretones desde la izquierda. Pero el gol fue anulado por el VAR por fuera de juego. Así y todo, el equipo de Luis Carrión siguió intentándolo, ante un Espanyol muy descentrado y que fue incapaz de acercarse a la portería de Leo Román.

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