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Opinión | En territorio comanche

La opinión sobre el Sporting y el Oviedo: La moviola, más de moda que nunca

Sobre los arbitrajes a los equipos asturianos y la derrota del Sporting

Eder Sarabia y Mario Cotelo discuten al final del Elche-Sporting en el Martínez Varelo.

Eder Sarabia y Mario Cotelo discuten al final del Elche-Sporting en el Martínez Varelo. / Matías Segarra

El Martínez Valero, un campo nada propicio históricamente para los rojiblancos, fue la tumba de la racha de tres victorias consecutivas del Sporting, que buscaba seguir sumando en su carrera hacia quién sabe dónde. Los rojiblancos anduvieron poco finos donde ya se sabe que se gana y se pierde todo: las áreas. Tampoco tuvieron suerte con el arbitraje, al que le achacan ser demasiado riguroso con los visitantes y no haber pitado, en colaboración con el VAR, un penalti sobre Nacho Méndez que, jugando a futurólogos de otra dimensión, hubiera cuando menos servido para que los de Albés arañaran un punto en Elche. No pudo ser, y ahora a los rojiblancos les toca regresar a El Molinón y ganar, ganar y seguir ganando.

En cuanto a las actuaciones individuales, se sigue esperando, por ejemplo, por Caicedo, al que es cierto que le llegan pocos balones, pero los que le llegan los gestiona de aquella manera: mal. Así que, y a la espera de que el asunto de los atacantes mejore un día de estos, el Sporting sigue sin encontrar a un nueve de referencia que marque y no solo se pelee con los centrales. De lo mejor prosigue siendo Dubasin. Otro gol para el Pingüino, que continúa cogiendo distancia numérica y tal y tal en su particular Liga con Josín Hassan. De momento, el "trueque" entre los dos grandes de la madreñina les está saliendo de cine a los rojiblancos. Pero queda mucho, mucho, mucho.

Por lo demás, y en lo que se refiere a la casa azul, siguen los lamentos por el arbitraje en La Rosaleda a pesar de la elevación de Escandell a categoría de héroe griego. A 28 kilómetros se quejan de que ya no recuerdan el día en el que un trencilla les pitó un penalti a favor. La moviola que más mola nunca ha estado más de moda que ahora. Camino del 2025, año en el que se suponía que los coches volarían, y todo sigue como en los 70. Y que viva lo vintage, ¿oyisti, güey?

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