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Opinión

Pon el partido, Michael Curtiz

1. Una línea.

Me gustaría escribir un libro breve, tan breve que tuviera solo una página. ¡Qué digo una página! Un párrafo. ¡No, ni siquiera un párrafo! Una línea. Un libro con solo una línea, pero una línea tan potente que contendría el infinito e incluso más allá. Una línea abrasadora o, como cantaría Peter Ustinov disfrazado de Nerón en la película "Quo vadis", que fuera como una llama voraz, una terrible deidad, una omnívora fuerza atroz. Una línea cegadora como un disparo de nieve, que diría Silvio Rodríguez. Una línea para que el lector gritara "¡Bingo!". Una línea que agradara a Joseph Grand, el personaje de "La peste" de Albert Camus obsesionado con escribir la frase perfecta para comenzar su novela. Por ejemplo, si escribiera un libro que se titulara "Compendio definitivo de las cosas que usted puede hacer para mejorar el mundo", ese libro solo tendría una línea: "Empiece por no empeorarlo". Pero, como estamos hablando de fútbol, si escribiera un libro que se titulara "Consejos a los árbitros para no destrozar (aún más) el fútbol", ese libro solo tendría una línea: "Dejen que los futbolistas jueguen al fútbol". ¿Se lo imaginan? ¿Se imaginan un partido de fútbol sin que los árbitros hagan larguísimos comentarios de texto sobre cada una de sus decisiones? ¿Se imaginan un partido de fútbol sin alucinadas manos dentro del área que se transforman en alucinantes penaltis? ¿Se imaginan un partido de fútbol sin faltitas, sin férreos marcajes al hombre que se mueve dentro del área técnica, sin la lupa puesta sobre los gestos de los futbolistas?

2. Pon el partido.

Todo esto son solo los prolegómenos (en el fútbol moderno, por desgracia, ya nadie habla de los "prolegómenos" del partido) de lo que les quiero decir. Y lo que les quiero decir es que hay un libro que me gustaría escribir que sería más importante que el libro sobre los árbitros. Un libro necesario y que todos los aficionados al fútbol que vemos partidos en la tele agradeceríamos. El libro se titularía: "Consejos para los realizadores de los partidos de fútbol". Por supuesto, tendría solo una línea. Una. Sería esta: "Pon el partido". Si les parece demasiado corto, podría añadir: "Pon el partido, jolines"; o quizás: "Pon el partido de una vez, mecagoentodoloquesemenea"; o, para rellenar un poco más: "Pon el partidooooooooooooooooooooooooooooooooooo". Pero bueno, tampoco es cuestión de aburrir al lector. Creo que es suficiente con la primera versión: "Pon el partido".

3. La pelota en el Café de Rick.

Ver un partido de fútbol en la tele empieza a ser una carrera de obstáculos para los espectadores. No es solo que los realizadores insistan en obligarnos a ver trescientas repeticiones de las jugadas, sino que ahora lo que se lleva es salpicar la retransmisión con imágenes de los banquillos, de la grada, del palco, de los rostros sudorosos de los futbolistas, del estadio visto a través de la cámara de un dron o qué sé yo y hasta de los narradores del partido gritando "¡gol!". Ya basta, por dios. No necesitamos a un Rosellini o a un Francis Ford Coppola al mando de la realización de un partido de fútbol. Como mucho, que sea un John Ford. Pero nos conformaríamos con un profesional que entienda que la jugada más sosa del partido es mucho más interesante que la repetición de la mejor jugada, que en un partido de fútbol el presente es mucho más importante que lo que pasó hace un minuto, que un pase en el centro del campo es mucho más relevante que la cara pintada de ese aficionado tan simpático, que la cámara debe estar siempre pendiente del juego y no de los juegos que se desarrollan lejos de la pelota. Pon el partido. Decían que el director Michael Curtiz "solo" era un artesano del cine, y el tipo se sacó de la manga "Casablanca". Necesitamos artesanos de la realización futbolística que hagan con la pelota lo que Michael Curtiz hacía con el Café de Rick en "Casablanca". Pero eso es muy difícil. Desde luego, mucho más difícil que esas realizaciones que consiguen acabar con la paciencia de los espectadores a golpe de repeticiones de arte y ensayo olvidando que en un partido de fútbol lo importante es el fútbol. Pon el partido. Fin.

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