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Opinión

Pelayo BOtas garcía-Barrero

Balance en San Mamés

Sobre el partido del Oviedo en Bilbao

Aprovechamos este histórico partido en La Catedral para hacer balance sobre lo acaecido hasta el momento en esta vuelta a la máxima categoría. En cuanto a los aspectos positivos, el partido en Bilbao mostró varios signos alentadores para el Oviedo. En primer lugar, competir en un feudo exigente como el de Athletic, y aunque se perdió, el equipo demostró carácter al mantenerse relativamente equilibrado hasta el gol visitante.

Competimos contra un equipo "Champions" y el partido se decidió por detalles, por el golazo de un crack y por dos acciones de VAR, donde en una se mira el milímetro y en otra no se es tan riguroso…. Desde su situación en la tabla, también se vislumbran motivos de esperanza. El equipo está a un partido de salir de la zona de descenso, es un novato en la categoría, con lo que se presupone que ira a más cuando se vaya adaptando a la misma. También desde el punto de vista del juego del equipo se ven algunos brotes verdes. En la primera parte sí se vio al equipo que quiere el míster, equipo que tuvo la posesión del balón en San Mamés y estuvo a detalles de llevarse algún botín del encuentro. También se va vislumbrando claramente el once que quiere el míster y que le pide a cada jugador. Y el punto más positivo, como siempre, fue la afición azul que se desplazó en masa a Bilbao.

En el lado negativo, el Oviedo claramente mostró déficits importantes en el partido contra el Athletic. La poca pólvora arriba vuelve a aparecer como signo de un problema ofensivo persistente: no se crean ocasiones suficientes o no se concretan.

En cuanto al juego, el Oviedo, como quiere jugar Carrión, pierde demasiados balones en pases y controles fáciles, lo que le hace tener que correr demasiado sin balón, y le pone las cosas fáciles a jugadores de esta categoría. También como reconoció el propio míster, al equipo le falta arriesgar en algún pase en zona de tres cuartos, donde somos demasiado previsibles en multitud de ocasiones. En cuanto a la tabla, pasaremos ahora quince días como colistas, con la tensión que eso sabemos que genera dentro y fuera de El Requexón. También está el hecho de que el entrenador, no ha logrado aún la victoria desde su vuelta al banquillo. Esa falta de resultados incrementa la tensión en el club, la afición y el plantel.

En definitiva: el partido contra el Athletic tiene que servirnos de espejo. En este parón de quince días el equipo tiene que trabajar y trabajar y aprovechar el momento. Nadie bajó en noviembre. El partido del pasado domingo refleja tanto los límites actuales, como la posibilidad de superarlos. Ahora corresponde que el equipo transforme la voluntariedad en eficacia, convierta la autocrítica en mejoras palpables, y acumule puntos para estabilizarse y aspirar a cumplir sus objetivos. Debemos estar todos unidos y disfrutar y animar cada partido en el Tartiere como si fuera el último. No hay otra.

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