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Opinión

La opinión sobre el Sporting y el Oviedo: Un domingo cualquiera

Una acción del Sporting-Eibar en El Molinón

Una acción del Sporting-Eibar en El Molinón / Ángel González / LNE

Pues nada, amiguinas y amiguinos, finalizada la jornada dominical, el Sporting de Gijón sigue dando muestras de que su motor petardea. Lo mismo pasa de cero a cien en seis segundos, que se atasca y se atasca y hay que acabar llamando a la grúa. Un error de la defensa del Eibar fue aprovechado por Dubasin para provocar un penalti y rescatar un punto que, visto lo visto, se puede dar por bueno.

Los de Borja Jiménez, como Al Pacino en su memorable discurso en "Un domingo cualquiera", van pulgada a pulgada acercándose a los 50 puntos. Esto es lo que hay, amigos, que diría Antonio Maceda. La plantilla es la que es y, salvo sorpresa mayúscula, no hay ni fondo ni armario. Ahora los que saben de esto nos cuentan que el objetivo es llegar compitiendo y cumpliendo el expediente hasta el mercado invernal.

El problema es que ese mercado no es que haya sacado de muchos apuros al Sporting en los últimos siglos. Y, además, tiene pinta de que para fichar y que la familia orlegiana pueda ofrecer a Jiménez algo que mejore lo que hay habrá que dar salidas. Ya saben, Caicedo, Queipo, ¿Cortés?... Algo debe de olerse el entrenador abulense, que habla de que el objetivo que todos desean tendrá que lograrse en el año y medio que le queda de contrato.

Que cuando llegó la cosa estaba muy malita y que no se puede exigir mucho más que eso de competir y dejarse el alma en cada partido. Así que, pulgada a pulgada, metro a metro, el Sporting deberá alcanzar la cima de los salvadores 50 puntos cuanto antes para evitar colapsar los servicios de cardiología.

Mientras, en la orilla azul del Potomac andan echando números y más números. Unos, para aferrarse a que los de Carrión tienen tiempo de todo, aunque lo de Europa se les está poniendo chungo. Otros, para pagar la jugosa indemnización que les corresponde a Paunovic y a su equipo de trabajo. Pachuca se ha dejado medio riñón en despedir a entrenadores desde su aterrizaje en el Oviedo, aunque no hay club que se libre de esto. Así que calma, pulgada y a pulgada y a esperar por otro domingo cualquiera, ¿oyisti, güey? n

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