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Opinión | EN TERRITORIO COMANCHE

La opinión sobre los cambios que plantea el Real Oviedo y el Sporting: Carrión tiene un plan

Un aficionado se hace una foto con Luis Carrión en la primera etapa del entrenador catalán en el banquillo del Real Oviedo.

Un aficionado se hace una foto con Luis Carrión en la primera etapa del entrenador catalán en el banquillo del Real Oviedo. / Marcos León / LNE

Ya queda poco para el regreso del Real Oviedo a la competición una vez superado el último parón de selecciones. Hay ganas de ver qué versión ofrecerán los azules tras la imagen mostrada en la segunda parte en San Mamés ante el Athletic de Ernesto Valverde. Cómo saldrán los chicos de Luis Carrión del asunto genera cierto morbo. También, si habrá movida en caso de que el Rayo Vallecano saque los colores a los azules en el Tartiere. Ley de "fúrgol", ley de vida.

Según cuentan los que saben de esto, Carrión medita darle una vuelta al plan. Se aventura un cambio de sistema y de nombres para romper con la sequía de victorias que ha llevado al Oviedín a ocupar el último puesto de la tabla. Si todo sale según lo deseado por todas y todos y el domingo hay triunfo ante el equipo de Íñigo Pérez y Alemão, Carrión, como el mago, que no brujo, Màgic Andreu, podrá sacar la caja de las medallas y autoimponerse una condecoración por los servicios prestados a la patria. El preparador catalán se la merecería, más que nada, por todo lo que está soportando desde que comenzó su segunda etapa al frente del equipo.

Mientras, en la orilla rojiblanca del Potomac la secretaría técnica ha pisado a fondo y se ha puesto manos a la obra para abordar alguna que otra renovación. Por ejemplo, la de Amadou. El delantero no lleva ni una docena de partidos con el primer equipo y ya le han firmado un contrato hasta junio de 2029. La fe que tiene el club en el muchacho es total. Ahora solo falta que comience a funcionar y a hacer lo que se le pide a todo ariete: marcar, marcar y marcar.

Si Amadou es el futuro, el presente es Juan Otero. Borja Jiménez, de los Jiménez de toda la vida, recupera para su tranquilidad al colombiano, del que los rojiblancos sufren una demostrada dependencia. Luego está el inicio del runrún sobre los que saldrán y vendrán. Regresa a escena Karrikaburu o el que toque, que hace falta un "9". Mientras tanto, El Alcoraz espera. Abríguense, que fai un cutu del carayu, ¿oyisti, güey?

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