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Cazorla marca la diferencia

Gran primer tiempo del Oviedo ayer en el Tartiere ante el Rayo Vallecano. Una pena que su buen juego no tuviera reflejo en el marcador. Una pena porque el buen hacer de Cazorla en estos primeros 45 minutos se quedó en un sí pero no por la falta de gol de los azules. Está claro que el capitán de los carbayones marca la diferencia en este club. El Oviedo es otro cuando está sobre el terreno de juego el de Llanera. En ocasiones da la sensación de que con solo su presencia en el césped los jugadores de la capital del Principado se desenvuelven con más tranquilidad y elevan su nivel competitivo.

Los oviedistas no dieron opción a los de Vallecas en la primera parte. Fueron superiores y no dejaron realizar su juego en ningún momento a un equipo, el Rayo, muy compensado y que como demostró en la anterior jornada ante el Real Madrid, es muy competitivo. Y así lo evidenciaron ayer en el segundo tiempo, pero más que por su insistencia porque así lo quiso el árbitro de la contienda, el andaluz Alejandro Quintero. La expulsión de Chaira fue excesiva, como también lo fue, ya con el tiempo prácticamente cumplido, la del vallecano Ciss. Pero claro, es que la roja al oviedista en el minuto 53 condicionó el desarrollo del encuentro a partir de ese momento: dio alas a los rayistas y se las cortó a los asturianos. Los árbitros deberían ser más comedidos a la hora de tomar decisiones tan drásticas como una expulsión, porque ¿qué hubiera pasado si en la primera parte Quintero hubiera mostrado tarjeta roja a Mendy después de que le clavara un taco en la pierna a Viñas? Pero ni amarilla le enseñó, cartulina que se hubiera convertido en roja después de otra amarilla que recibió minutos más tarde.

El Oviedo no está teniendo suerte con los árbitros. Incluso el entrenador del Rayo, Íñigo López, reconoció tras finalizar el partido de ayer que a él el penalti señalado por Quintero le pareció un forcejeo. Y también consideró que la entrada de Mendy a Viñas podía haber sido motivo de expulsión, como lo fue la de Chaira.

Vistas así las cosas se puede considerar que con todos estos contratiempos el Oviedo salió bien parado con el empate. Un penalti parado por Aarón y un disparo al larguero de Unai López podrían haber decantado el resultado del lado de los madrileños. No merecían llevarse el botín de los tres puntos, pero así es el fútbol. En todo caso, al margen de todas las polémicas, la jugada del partido y una de las de toda la jornada de Primera fue, sin lugar a dudas, la falta lanzada por Cazorla en los momentos de mejor juego de los azules. Lejos, muy lejos estaba el "8" carbayón, pero así y todo decidió tirar directamente a portería. Lo hizo con maestría, pero su disparo lo rechazó el larguero. Unos milímetros más abajo y el de Llanera le hubiera dado los tres puntos a su necesitado equipo.

Al menos ante el Rayo el Oviedo dio de nuevo una buena imagen, a diferencia de lo sucedido en Bilbao. El sábado toca el Atlético de Madrid. ¿Cómo responderán los de Luis Carrión a este duro envite? n

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