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Opinión | EN TERRITORIO COMANCHE

La opinión sobre el Real Oviedo y el Sporting: En busca de la sonrisa perdida

Entrenamiento Real Oviedo en El Requexón.

Entrenamiento Real Oviedo en El Requexón. / Fernando Rodríguez / LNE

En estos días en los que se ha puesto fin a una era con las muertes de Jorge Martínez y de Robe Iniesta, los dos grandes de la madreñina siguen a lo suyo, que no es otra cosa que tratar de buscar la tierra prometida en forma de puntos, puntos y puntos.

Oviedo y Sporting quieren apurar lo que resta de diciembre para irse con una sonrisa de vacaciones. Dado el historial, los que lo tienen más complicado son los habitantes de la orilla azul del Potomac. Insisten los que saben en que la fórmula de Luis Carrión ha mejorado al equipo, pero los carbayones siguen sin ganar y, lo que es peor, se han olvidado de la última vez que marcaron un gol.

El debate no ha variado desde que la Liga del retorno de los azules a Primera División comenzó a coger velocidad: es complicado que los delanteros o los hombres de segunda línea vean puerta si no les llegan balones en condiciones. Así que, siempre según los que saben de esto, lo que le falta al Oviedín es calidad en la creación. También los hay que recomiendan a Carrión que busque un plan B, un sistema alternativo de juego, dado que el asunto no acaba de carburar.

Pero por lo que parece el técnico va a morir con su idea y, como Custer, quiere hacerlo con las botas puestas. Mientras, en la orilla rojiblanca del Potomac esta semana ha tocado anuncio de renovación: Diego Sánchez hasta el año 2029.

Por lo demás, ya saben, amiguinas y amiguinos, va tomando cuerpo el mercado de invierno. Comienzan a conocerse nombres de los que interesan, esas supuestas primeras opciones que nunca llegan. En el caso del Oviedo, el debate se centra en Hassan, al que quieren vender por una pasta gansa, aunque parte de ella sería para el Villarreal.

Los partidarios del galo-egipcio no entienden que el club se quiera deshacer del que defienden es su mejor futbolista, aunque ahora se haya quedado con el papel de revulsivo. Sus haters prefieren exportarlo allí donde paguen más para hacer caja y rehacer en la medida de lo posible el equipo. Opiniones encontradas que también tienen sus réplicas dentro de la casa azul. Pero manda quien manda, ¿oyisti, güey?

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