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Con lo que hay no basta

El partido de ayer del Oviedo ante el Celta sirvió, al menos, para olvidar el desastre de Sevilla de hace una semana. Pero para poco más. ¿Por qué?, pues porque mientras los azules sigan sin conseguir marcar un tanto no tendrán ninguna posibilidad de salir del pozo en el que se hallan. Son ya demasiados encuentros de sequía goleadora, y lo peor es que todo apunta a que con los jugadores con los que cuenta el club carbayón en la actualidad no da para reaccionar y para poder salvar la categoría. Ayer en el Carlos Tartiere, los oviedistas que saltaron al césped se exprimieron al máximo en el aspecto físico, pero, una vez más, sin el resultado deseado. Nuevo empate en casa a cero, y ya son cuatro, cuando es indispensable que el conjunto asturiano comience a sumar de tres puntos en lugar de uno.

El nuevo entrenador azul, Guillermo Almada, realizó algunos cambios de jugadores, pero prácticamente mantuvo el sistema de juego de su antecesor, Luis Carrión, adelantando un poco las líneas y, eso sí, con algo más de mordiente en el momento de presionar al contrario. Bailly, Sibo y Brekalo entraron en el equipo titular y cumplieron con el objetivo de no permitir a los vigueses jugar con comodidad, aunque todo podría haber saltado por los aires tras un error infantil del primero de ellos en los inicios del choque. Por suerte para los carbayones no pasó nada y tampoco el fallo afectó al defensor azul, que se fue asentando con el paso de los minutos.

Tras este susto inicial, los oviedistas tomaron el mando del juego, o al menos lograron que no lo tuviera el Celta, un coco cuando sale del Balaídos (llevaba hasta ayer cuatro victorias consecutivas en sus últimos desplazamientos, incluido un triunfo en el Santiago Bernabéu). Así y todo, tal como había sucedido frente el Rayo y el Mallorca en confrontaciones anteriores en La Ería, los gallegos tuvieron algunas ocasiones claras para marcar a lo largo de los 90 minutos, dos de ellas salvadas con grandes intervenciones por Aaron Escandell. Fueron jugadas puntuales del Celta, no fruto de un gran dominio ni de un juego espectacular, pero que muestran que el de Giráldez es un combinado con pegada, que es lo que le falta al Oviedo.

Hubo acercamientos peligrosos de los de Almada, ¡claro que sí!, pero oportunidades claras de marcar prácticamente ninguna. El portero de los vigueses realizó alguna intervención, pero ninguna de ellas de un mérito especial. Hubo centros laterales con intención al área del Celta, pero como ya es norma en los oviedistas en lo que va de temporada en ningún caso encontraron a un compañero bien colocado que pudiese enviar el balón a la red. Incluso en alguna ocasión para poder marcar los jugadores azules se estorbaron entre sí, en concreto Lucas y Fede Viñas.

El nuevo técnico del Oviedo debe aclarar lo que quiere. ¿Qué es hacer un buen partido? Almada cree que su equipo lo hizo ayer. Pero luego se contradice: "La imagen que hemos dado está muy lejos de la que me gustaría dar; me gusta jugar con mucha más intensidad". Lo que está claro es que lo hecho ante el Celta no basta. Sí, control del juego sí, pero con un objetivo claro: el gol. ¿Es a eso a lo que se refiere el entrenador uruguayo cuando señala que "debemos tener un volumen futbolístico mayor para meter el gol"? n

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